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11 noviembre 2009 · Anunciantes
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SUECIA INFORMARÁ SOBRE LA HUELLA DE CARBONO DE LOS ALIMENTOS

SUECIA INFORMARÁ SOBRE LA HUELLA DE CARBONO DE LOS ALIMENTOS

Un kilo de copos de avena produce 0,8 kilos de dióxido de carbono. Notas como esta acompañarán pronto a todos los productos en Suecia. Se trata del primer país europeo que presenta un sistema de etiquetado sobre el impacto medioambiental de los alimentos.

Se trata de una estrategia para llevar el tema del calentamiento global hasta el mismísimo centro del hogar: la cocina. Según este etiquetado, es mejor para el medio ambiente comer un guiso de patatas, zanahorias y pollo que tomarse una ensalada de tomate con un filete de ternera, por ejemplo. Los productos que produzcan un 25% más de gases de efecto invernadero que la media general de los alimentos de la misma categoría tendrán que llevar el correspondiente aviso de coste medioambiental, según informa Spiegel.

Es una iniciativa novedosa que aun no se había aplicado a productos alimenticios; en Europa la tendencia lleva a indicar el coste energético y climático de productos como electrodomésticos y automóviles. Sin embargo, la influencia sobre el medio ambiente de la industria alimenticia no es pequeña: entre el 20% y el 30% de los daños producidos en el medioambiente provienen de lo que se come y se bebe en Europa.

Para calcular la huella de carbono de un producto se tiene en cuenta todas las fases de la producción, desde la elaboración hasta su transporte hasta el punto de venta, además de los generados por la fertilización, cosecha, transporte y envasado.

La iniciativa proviene de la asociación de campesinos suecos, asociaciones para la información sobre los alimentos y cooperativas cárnicas y lácteas, pero la industria sueca de la alimentación y cadenas de restauración la han respaldado. Así, la cadena de comida rápida Max ya muestra la huella de carbono de sus productos en sus menús.

Suecia se ha situado a la cabeza de Europa al implantar este sistema de información y ha enviado su propuesta a otros países europeos. La Unión Europea planea desarrollar un sistema de cálculo de la huella de carbono de alimentos y bebidas en 2011.

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