LO ÚLTIMO »

11:15 Eventos y Formación Arranca el Programa Superior de Internet Business organizado por OMD@University y el ISDI

11:00 Medios Habrá que resintonizar la televisión a partir de mañana

10:00 Digital Tipografías, colores, espacio y contenido: pilares para un buen diseño de una página web

18:30 Tendencias Los jóvenes pasan de los bancos y prefieren el dinero virtual para capear la crisis

18:00 Tendencias 3 consejos para convertirse en CEO antes de los 30

17:30 Anunciantes P&G gana 1.990 millones de dólares, un 34,3% menos, que el año pasado

7 octubre 2012 · Checklists
Imprime este post Envia esta noticia a un amigo

5 maneras de ser tan infecciosamente creativo como Andy Warhol

“Andy va a dar de comer a muchos artistas durante mucho tiempo”, pronosticaba Henry Geldzahler, comisario del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, en el año 1973. Casi cuatro décadas después, la profecía de Geldzahler es más real que nunca. La sombra de Andy Warhol sigue siendo alargada y es la chispa que prende la mecha de la creatividad de miles de personas en el mundo del arte, la televisión, la publicidad y la cultura popular en general.

Warhol supo traspasar las fronteras del arte para convertir su creatividad en algo universal. Aunque su figura es imposible de imitar, Jonathon Keats propone en Forbes algunos consejos para intentar acercarnos a la infecciosa creatividad de Andy Warhol:

1. Apueste por los híbridos
Uno de los productos americanos más reconocibles es la sopa en lata de la marca Campbell’s. También algunas de las obras más reconocibles de Warhol son sus cuadros con las icónicas latas de esta sopa. No se trata de una coincidencia, como tampoco fue accidental que fuera precisamente esta colección de cuadros la que lanzara la carrera de Warhol en el mundo del Pop Art. En estos cuadros, Warhol se atrevía a fusionar arte con cultura popular y apostaba de forma decidida por los “híbridos”. Hoy en día, estos “híbridos” alcanzan en algunas subastas los 80 millones de dólares.

2. Aprópiese de material ajeno
En 1964, una mujer llamada Patricia Caulfield demandaba a Andy Warhol por una supuesta violación de derechos de autor después de que éste hubiera tomado prestara una fotografía de flores de hibisco publicada por la fotógrafa en Modern Photography para hacerla más grande y pintarla con otros colores para su colección de pinturas Flowers. El hecho es que Caulfield tenía probablemente razón al tachar de “ladrón” a Warhol. Pero también es cierto que el artista estadounidense “robó” para convertir una fotografía absolutamente banal en una obra de arte, demostrado así que la apropiación indebida puede ser más creativa que la creación original.

3. Delegue
Antes de que existiera como tal el concepto de “crowdsourcing”, existía la fábrica de Warhol. E incluso antes de esta fábrica, estaba el propio Warhol, empeñado siempre en sonsacar nuevas ideas a sus amigos. Según algunos relatos, en el año 1961, Warhol pidió a la galerista Muriel Latow que le hiciera algunas sugerencias sobre su trabajo. Latow le propuso que pintara dinero o “algo que veas todos los días que todo el mundo reconozca. Algo como una lata de sopa Campbell’s”. Warhol pagó a Latow 50 dólares por sus ideas. En su fábrica, Warhol delegaba todo el trabajo artístico, desde la producción de las pinturas hasta la firma en los cuadros. El artista estadounidense también permitía que sus asistentes le remplazaran en las entrevistas, respondiendo las preguntas que les formulasen a su antojo. El resultado es una de las colecciones artísticas más heterogéneas en la historia del arte. Que Warhol sea o no el autor de las obras firmadas con su nombre es lo de menos.

4. Cópiese a sí mismo
Para la carrera electoral estadounidense en el año 1972, Warhol produjo una serie de pinturas en las que Richard Nixon era retratado en colores fosforescentes. Lo curioso es que las pinturas no fueron encargadas por Nixon sino por su rival en aquellas elecciones. En posteriores trabajos, como los famosos retratos de Mao, de Liz Taylor y de Marilyn Monroe, Warhol se valió de la misma técnica: utilizar colores brillantes y llamativos para acentuar la celebridad y anular la personalidad del retratado.

5. Repita
“Treinta es mejor que una”. Éste es el nombre que Warhol dio a su versión de la Mona Lisa, sobreimpresa 30 veces en el mismo lienzo. De manera similar, Warhol utilizó también muchas de sus propias imágenes para repetirlas una y otra vez sobre el mismo lienzo. Su ambición, dicen algunos, era ser una máquina. “Las máquinas tienen menos problemas”, afirmaba. Y como máquina que era, copiaba una y otra vez sus propias obras de arte para producir obras genuinamente originales.