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3 agosto 2011 · Marketing
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Las nuevas tecnologías ya están afectando a nuestras conexiones neuronales

El efecto de las nuevas tecnologías sobre la alteración del proceso de aprendizaje y el desarrollo de las personas ya tiene nombre, el efecto Google. Y de la misma forma en que hace décadas se cuestionaba la necesidad de aprender a multiplicar si ya existían las calculadoras, es posible que sea ahora la memoria la que se vea perjudicada.

Cuatro estudios publicados en la revista Science demostraron que las personas ya empiezan a utilizar internet como una extensión de la memoria humana, y muchas veces de una forma que ni siquiera es consciente. Sólo hay que echar la vista hacia atrás y ver la cantidad de números de teléfono o direcciones que se memorizaban hace unos años, u observar la forma en que los estudiantes se enfrentan ahora al aprendizaje. “Los estudiantes usan internet como una memoria externa”, afirmó Betsy Sparrow, una de las autoras del estudio. “¿Pero es eso malo? Yo creo que no”, comentó Roddy Roediger, profesor de la Universidad de Washington en San Luis.

Ya sea algo positivo o negativo, lo cierto es que el impacto de internet sobre la forma de aprender y memorizar de las personas ya es patente. “Las nuevas tecnologías sirven para desarrollar actitudes y que los alumnos se interesen por otras cosas. La tecnología se les presenta de una manera más atractiva que el Larousse”, afirmó Beatriz Azagra, psicóloga clínica, “pero a veces eso va en detrimento del esfuerzo”, añadió. Las nuevas tecnologías, comentó Azagra, pueden ayudar a conseguir objetivos y apoyar el proceso de aprendizaje, “pero no se puede sustituir la relación con el profesor”.

Según la psicóloga clínica Esther Legorgeu, hay varios aspectos que se están viendo perjudicados por las nuevas tecnologías. El interés por los textos escritos, la capacidad de comprensión, la capacidad de imaginación y de relación están sufriendo un impacto patente, y esta situación termina por mermar el esfuerzo mental. Al mismo tiempo, la atención a lo verbal debido a la sobreestimulación a la que están expuestos en la red niños y adolescentes. Aunque también Legorgeu destaca algunos aspectos positivos, como el autoaprendizaje, la globalidad de la información y el desarrollo de la memoria visual, según publica El País.

Un impacto tan importante ha llevado a algunos expertos a plantearse que pueda llegar a afectar al cerebro. Aunque en este sentido existen algunas dudas ya que, como afirma el psicobiólogo Ricardo Pellón, una cosa es que el cerebro actúe de una forma nueva debido al uso de nuevos aparatos y posibilidades, y otra que haya cambios morfológicos. Pero lo que si es cierto es que el cerebro tiene que adaptarse a estos nuevos aparatos y estos nuevos recursos, frente a un ser humano vago por naturaleza, pueden llevarle a abandonar ciertas habilidades.

Es evidente la existencia del llamado efecto Google y su impacto sobre la memoria de las personas, pero habrá que ser capaces de tomar medidas para que los beneficios del uso de las nuevas tecnologías sen mayores que los perjuicios y para ello, según explica el neurorradiólogo Juan Álvarez-Linera, hay que “mantener en forma el cerebro, pero no con ejercicios pasivos o repetitivos. No es bueno dedicarse a tareas monótonas, lo mejor es tener una actividad cerebral variada”. Para ello, hay que trabajar distintos tipos de memoria y practicar ejercicio físico, que también contribuye a mejorar las conexiones cerebrales. Como resume Álvarez-Linera, independientemente de las tecnologías o no, lo que hay que hacer es “darle vidilla al cerebro”.