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20 junio 2011 · Publicidad
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En la publicidad 2.0, no todo vale

La Web 2.0 está de moda y las marcas se dan “codazos” con tal de hacerse un hueco en Facebook, Twitter o YouTube. Sin embargo, ¿vale todo con tal de contagiarse del innegable poder viral de la red? ¿Merece la pena sacrificar la reputación de una marca con tal de conseguir muchos clics al botón “me gusta”? Es evidente que la respuesta a estas preguntas es un rotundo “no”, pero cada vez más marcas rebajan la calidad de sus acciones publicitarias en aras de la tan ansiada viralidad, haciendo suyo el lema de “lo importante es que hablen de ti, aunque sea mal”. The Next Web recoge a continuación tres campañas 2.0 de este tipo:

1. Stride
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Este anuncio comienza con una línea argumental interesante y está razonablemente bien rodado, pero sorprende al final con una “vuelta de tuerca” de bastante mal gusto. Tras dejar caer al suelo la urna con las cenizas de su marido recientemente fallecido, su viuda descubre entre los restos un pedazo de chicle y se lo introduce en la boca. Este vídeo se está difundiendo como la pólvora en la red, pero ¿resulta beneficioso para la marca? ¿Sirve realmente a Stride para vender más chicles?

2. Bud Light Lime

Si tus ideas creativas están agotadas, siempre puedes recurrir a las mujeres desnudas. Eso mismo parece haberle pasado a los creativos de Bud Light Lime, que “sorprenden” al cliente con este viral sin argumento y sin más aliciente que contemplar a una modelo desnuda chupando limas.

3. Burger King
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Cuando el mal gusto y los desnudos no funcionan, queda la opción de “obligar” al cliente a ver los anuncios online de tu marca a cambio de algo gratis. Es lo que hace Burger King en la campaña “Whopperlust”, que premia con una hamburguesa gratis a los internautas que sean capaces de contemplar durante 10 minutos un vídeo. El truco de Burger King no deja de resultar hábil, pero peca también de poco creativo.