 "Colocar o poner un producto, servicio o marca de una forma determinada en la mente del consumidor, dotándolo de una personalidad e identidad propia que hace que se diferencie de su competencia. El concepto de posicionamiento presenta una ambigüedad terminológica dependiendo de los distintos autores e investigadores que lo definan. Así por ejemplo, para Henri Joannis es “dar al producto una personalidad innovadora con respecto a lo que hacen las demás marcas”; para Jack Trout “el posicionamiento se emplea en un sentido amplio para expresar qué es lo que hace la publicidad por el producto en la mente del consumidor” y, entre otros, para Smith y Llush “la posición son las características subjetivas de una marca (tal como las perciben los consumidores), en relación con las marcas de la competencia”. En cualquier caso, estas definiciones, y otras no citadas, conducen a establecer tres dimensiones del posicionamiento: – El posicionamiento psicológico, formado a partir de las funciones imaginarias que el individuo atribuye al producto, servicio o marca. – El posicionamiento objetivo, que refleja el uso real del producto, servicio o marca. – El posicionamiento objetivo simbólico, establecido a través de las funciones sociales que aporta el producto, servicio o marca al individuo."
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