Social Media Marketing ¡Cuidado! Las redes sociales podrían ser su peor enemigo según el sociólogo Zygmunt Bauman

social mediaZygmunt Bauman se ha convertido en una de las grandes figuras de la sociología. A sus 90 años de edad sus opiniones sobre el avance, evolución y cambios de nuestras sociedades cuentan con una fortaleza y aceptación de la que pocos profesionales y expertos pueden presumir.

En los últimos tiempos a su extenso currículum se suma además como “faro guía” del popularmente denominado como movimiento indignado. La razón la encontramos en su visión poco alentadora sobre la esfera política o las consecuencias nada positivas que la revolución digital nos está dejando.

Bauman se autodefine como pesimista. Y no es para menos. En la entrevista concedida al diario El País vemos como el pasado de este sociólogo no ha sido nada fácil. Polaco de nacimiento (1925) era tan sólo un niño cuando su familia tuvo que escapar a la URSS huyendo de la locura nazi. Se vio obligado a abandonar su propio país en 1968, perdiendo su puesto como profesor y siendo expulsado del Partido Comunista tras la purga contra los judíos finalizada la guerra árabe-israelí.

Una biografía que ha marcado con feroz crítica sus publicaciones. Esta deriva en una visión alejada del idealismo que puede resumirse como que esa “promesa” de que algún día la riqueza y opulencia de las que disfrutan las clases privilegiadas acabaría por llegar a las más desfavorecidas, es una de las grandes mentiras de la Humanidad.

En el citado diario declara que la situación que estamos viviendo ahora no es más que “la crisis de la democracia. El colapso de la confianza”, explica haciendo referencia a la creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos sino que “son incapaces”. “Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita política: la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacerse”, afirma sin titubeos Bauman.

Declara que el poder se ha globalizado pero las políticas continúan siendo tan locales como antes. Hecho que deriva en la falta de confianza de las personas en el sistema democrático y que se pone de manifiesto en acontecimientos como los problemas migratorios de las que estamos siendo testigos. “La crisis contemporánea de la democracia es una crisis de las instituciones democráticas”.

A lo largo de la entrevista realizada por El País, Bauman recalca que el progreso es sólo un mito, “las certezas han sido abolidas y no sabemos qué va a reemplazar esto”. “Estamos experimentando con nuevas formas de hacer cosas. España ha sido un ejemplo en aquella famosa iniciativa de mayo (el 15-M), en que esa gente tomó las plazas, discutiendo, tratando de sustituir los procedimientos parlamentarios por algún tipo de democracia directa”.

En referencia al movimiento 15-M, las redes sociales salen a debate en la entrevista como unas plataformas que han cambiado la forma de comunicarse y protestar de la gente. Bauman no duda en afirmar que él no es partidario de lo que califica como “activismo de sofá”, considerando que internet, por supuesto que es un instrumento revolucionario, pero también “nos adormece con entretenimiento barato”, tal y como expresan cada vez más voces.

“La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tiene que crear su propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tiene o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto”.

Afirma que la diferencia existente entre la comunidad y la red es que nosotros como individuos pertenecemos a la comunidad pero la red nos pertenece a nosotros. “Puede añadir amigos y puede borrarlos, controla a la gente con la que se relaciona. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesita habilidades sociales”.

“El diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara”, explica Bauman concluyendo que las redes sociales son una trampa que se nos presentan bajo la placentera imagen de la utilidad.

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