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17 julio 2012 · Neuromarketing
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Google está pasando de ser un motor de búsqueda a convertirse en una extensión de nuestra mente

Hace tiempo que Google dejó de ser sólo un motor de búsqueda para integrarse en nuestras vidas a través de todo tipo de tecnologías. Eso sí, las búsquedas siguen siendo el pilar central para el futuro financiero y tecnológico de la compañía y que le están permitiendo transformarse en algo mucho más grande de lo que era hace unos años.

Este nuevo Google realmente está empezando a ser una extensión de nuestra mente, un asistente digital omnipresente que averigua nuestras necesidades y las satisface mucho antes incluso de que seamos conscientes de ellas. Google, en esencia, se está convirtiendo en una parte de nosotros. Puede que dentro de poco veamos cómo diagnostica la enfermedad de nuestros hijos basándose en su posición y en la temperatura de su piel, cómo ofrece comentarios de audio personalizados en función de dónde estemos de vacaciones o conduciendo nuestro coche cuando estamos tan cansados que no podemos hacerlo por nosotros solos.

Pero a medida que estas tecnologías de ciencia ficción están cada vez más cerca, hay que plantearse qué clase de inmersión podemos dejar que una compañía privada haga en nuestra vida. Mientras puede parecer útil permitir que Google tenga acceso a nuestro calendario del móvil para sincronizar algunas funciones o utilizar el micrófono y la geolocalización del móvil para saber si estamos en interior o exterior, permitir que identifique la cara de nuestros compañeros de trabajo y utilice nuestras conversaciones a lo mejor no es tan adecuado.

Individualmente estos cambios pueden parecer benignos, pero todos juntos son algo serio. Cuantos más dispositivos existan para simplificar nuestras vidas, mayor será el acceso a nuestra intimidad que tendremos que darle. Y esto implica también que Google, y sus usuarios, tendrán que pensar seriamente si no es el momento de empezar a abandonar los servicios gratuitos financiados por publicidad para empezar a pasar a servicios de pago.

Y es que en este sentido contar con un alto nivel de autonomía es esencial. Muchas compañías optimizan sus operaciones en base a un negocio sano, lo que es una estrategia inteligente hasta que aparece algo mejor. Hasta ahora la publicidad ha funcionado muy bien para Google, pero si la compañía pasa a ser algo más que un motor de búsqueda, tendrá que determinar si le interesa enfatizar su faceta como vendedor de servicios en lugar de vendedor de publicidad.

La magnitud de los cambios que está experimentando Google se están produciendo en un momento en que las prioridades de la compañía se están viendo alteradas. La misión original de Google, “organizar la información mundial haciéndola universalmente accesible y útil”, es clara y directa, pero también está quedándose obsoleta por mucho que les cueste admitirlo a los ejecutivos.

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