Marketing 10 claves para ser un auténtico "Romeo" del marketing #OMR16

romeo¿Puede el marketing ser romántico? No es que pueda serlo, es que debería serlo siempre. Así lo cree al menos Tim Leberecht, fundador de la consultora Leberecht & Partners, que ha roto esta tarde una lanza por el marketing en su vertiente más romántica en el festival Online Marketing Rockstars.

"El romanticismo tiene mucho que decir en el mundo de los negocios", dice Leberecht. De hecho, "estoy convencido que el gran Steve Jobs era un romántico de pura cepa", subraya.

En una era en que las máquinas “gritan” cada vez más fuerte, “no hay preguntarse tanto si las máquinas deberían pensar sino si las personas deberían seguir sintiendo”, admite.

Los toneladas y toneladas de datos que nos rodean son importantes, muy importantes, reconoce Leberecht, pero también hay que reconocer que “la cuantificación de esos datos lo desencanta todo”, apunta.

Los “marketeros” deben ser más románticos y menos cínicos. “El cinismo es todo lo contrario al romanticismo y Donald Trump es su máximo exponente”, explica.

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Otros que también son unos “antirrománticos”, sostiene Leberecht, son los analistas de datos (y los transhumanistas).

“No quiero que ninguna app mida mi rendimiento sexual. De hecho, no tengo sexo”, bromea Leberecht, que se confiesa un descreído de esos datos que gobiernan supuestamente el marketing en el siglo XXI.

A diferencia de los omnipresentes datos, “las mejores cosas en la vida no se optimizan ni se maximizan”, recalca. Quizás por eso la gente anhela servicios más personales (y no tanto servicios más personalizados), indica.

Está claro que los datos no son románticos, pero ¿hay algo que sea verdaderamente romántico en la nueva era digital? Leberrecht cree que sí y la realidad aumentada y la realidad virtual son, por ejemplo, tecnologías sumamente románticas.

Y no sólo hay tecnologías románticas sino también anunciantes románticos. La marca sueca de muebles IKEA es, por ejemplo, toda una experta en el arte de la pasión romántica, destaca Leberrecht.

¿Cuáles son entonces las claves para hacer marketing romántico? A juicio de Leberrecht, son éstas:

1. Imprecisión en lugar de estabilidad.
2. Unicidad en lugar de generalidad.
3. Ambigüedad en lugar de claridad.
4. Casualidad en lugar de previsibilidad.
5. Generosidad en lugar de eficiencia.
6. Emoción en lugar de lógica.
7. Aventura en lugar de seguridad.
8. Subjetividad en lugar de objetividad.
9. Ansia en lugar de satisfacción.
10. Yo no cuantificado en lugar de yo cuantificado.

“Los ‘marketeros’ deben defender su derecho a ser unos románticos empedernidos”, concluye Leberrecht. Sin el “Big Heart” a su vera, el Big Data se queda en realidad en agua de borrajas, agrega.

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