Marketing Lo que podemos aprender del mayor producto de marketing en política: Donald Trump

Donald-Trump 300Con el comienzo de la carrera presidencial hacia la Casa Blanca en EEUU si hay algo que todo el mundo se pregunta es cómo un hombre que desprecia públicamente a todo lo que no sea 100% americano ha conseguido llegar a ser uno de los principales candidatos a hacerse con el gobierno de uno de las potencias mundiales.

Hablamos de Donald Trump (de quién si no), el multimillonario más conocido por sus jóvenes y múltiples esposas que por su buen hacer empresarial y por escándalos propiciados por sus comportamientos éticamente dudosos.

Lo cierto es que la campaña que está llevando a cabo el candidato republicano a la Casa Blanca sigue todas las pautas del anti-marketing, de lo aconsejable y sin embargo, su olfato mediático parece haberle catapultado al éxito. Y es que, Trump ha demostrado ser un auténtico marketero.

Así, el Partido Republicano ha optado, en la última década por perseguir la victoria electoral a corto plazo basándose en generar emociones y miedos entre sus militantes y seguidores. A lo largo del tiempo han entrenado a sus votantes en el miedo al opositor y en el peligro que supone la victoria del contrincante.

Sin embargo, en marketing hay que tener en cuenta a qué acostumbramos a los consumidores, algo que, evidentemente, no han aplicado los republicanos y, ahora que intentan parar por todos los medios el fenómeno Trump, parece demasiado tarde.

Trump ha llegado con una estrategia debajo del brazo, ha establecido el tono del mensaje, sin contenido, solamente basados en reacciones a los mensajes de otros y, ha marcado su propia imagen creando una caricatura de sí mismo que lo distingue y un aura de autenticidad y verdad que ha conseguido generar seguidores y detractores a partes iguales.

Si hablamos en términos de políticas, escasean y no son más que un par de ideas sueltas, conceptos bastante cuestionables. Sin embargo, Trump sabe que, en términos marketeros eso da igual, sobre todo cuando se apela a las emociones de la audiencia y, con una campaña autofinanciada el RTB no existe.

De esta manera, parece que Trump finalmente será el candidato republicano y, desde luego, no sabemos si llegará a alcanzar la presidencia de EEUU pero, una cosa es clara: como marketero no tiene precio.

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