Publicidad Querida industria, menos lamentos y más escuchar: los ad blockers no son el problema

ad-blockersLos ad blockers se han convertido en el mayor reto al que ha tenido (y tiene) que hacer frente la industria publicitaria en los últimos tiempos. Un fenómeno que ha puesto en jaque a anunciantes, agencias y editores y que ha hecho tambalearse los cimientos de un modelo de negocio que hasta el momento, parecía "perfecto".

Los bloqueadores de publicidad online extienden sus tentáculos sin apenas encontrar oposición. Los usuarios ven en ellos un mecanismo de defensa con el que dejar claro que están hartos de que su experiencia de navegación se vea interrumpida de forma constante con el bombardeo de anuncios que ni les interesan, ni se adaptan a sus necesidades reales. Ahora que la industria le ha visto las orejas al lobo, lo único que ha quedado claro es que no hemos sido capaces de aprender nada.

Hace pocas semanas asistíamos a la presentación del último estudio elaborado por IAB Spain centrado en el uso de los ad blockers en nuestro país. Y los datos no pueden ser más preocupantes. Uno de cada cuatro internautas afirma que utiliza algún tipo de bloqueador. Un 75% de los participantes no ha dudado en afirmar que es en el móvil, ese dispositivo en el que estamos poniendo todos nuestros esfuerzos para no repetir los errores del pasado, donde perciben la publicidad como más molesta. Volvemos a repetir. No hemos aprendido nada.

Esta es precisamente la idea de la que parte la última reflexión publicada a través de su blog por Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información en el IE Business School. Plantea un escenario en el que los usuarios, ad blocker en mano, no tienen pensado quitarse su protectora coraza ni un sólo minuto de los que pasen navegando por la red. Por enésima vez en los últimos meses el sector vuelve a encender las alarmas.

Dans declara que hemos llegado a un punto en el que no cesa el aumento de páginas en publicaciones de cualquier tipo que no se ven acompañadas con la correspondiente descarga de los espacios publicitarios que precisamente les están financiando. Una dirección que no hace sino aumentar las presiones sobre las cuentas de resultados de los cada vez más perdidos medios de comunicación.

La consecuencia directa del espejo en el que el sector está obligado a mirarse, es el cambio en los formatos publicitarios apuntando hacia fórmulas como el branded content para que el usuario, testigo de una combinación de contenido y publicidad, no lo perciba como intrusivo y poder así alcanzar la tan ansiada rentabilización de los espacios publicitarios.

Bienvenidos a la carrera por la atención

Y es que la atención de las personas cada vez es más distraída. La cantidad de información que reciben y a la que tienen acceso a través de múltiples canales y dispositivos lo ha querido así. “Solo ganarán los que de verdad sean capaces de mantener su credibilidad y la confianza de sus lectores”, recalca Enrique Dans.

Pero la cosa no queda ahí. Los medios de comunicación se encuentran inmersos en lo que podríamos denominar como una Guerra Fría precisamente para combatir la nueva actitud de ese lector al que por otro lado quieren captar. En la reflexión efectuada en el citado blog, vemos numerosos ejemplos de esta “carrera armamentística”,

Cabeceras como la alemana Bild o la americana Forbes pasando por gran parte de los tabloides franceses, han comenzado a impedir el acceso a aquellos que tengan instalado algún tipo de ad blocker.

Otros como El Confidencial o The Guardian han optado por sugerir de la forma más educada posible a sus queridos lectores que desactiven el bloqueador u opten por rascarse el bolsillo para disfrutar de una versión totalmente libre de publicidad.

Medidas, como los colores, hay para todos los gustos pero volvemos al punto de partida: no hemos aprendido nada. El profesor del IE Business School plantea una pregunta que parece increíble que ninguno de estos medios (entre muchos otros) no se hayan realizado: ¿Se imagina al lector dándoles la razón? Su respuesta ya la conocemos sin necesidad de preguntarse.

Cogerá su atención y junto a su inseparable ad blocker consumirá la información en otro sitio. Quizás la siguiente sorpresa que nos tienen reservados lo bloqueadores de publicidad sean sistemas de “invisibilidad” para no ser detectados...

Ya no se trata únicamente de publicidad

No se quede en la dicotomía de publicidad sí o no. Hemos avanzado un paso y ahora los ad blockers se han convertido en un mecanismo para navegar de forma segura por la red. “Forbes ha sido una de las publicaciones que, tras pedir a sus usuarios que desactivasen su bloqueador, se ha dedicado a servirles malware”, ejemplifica Dans, que afirma que “la instalación de un bloqueador de publicidad es simplemente algo que diferencia a los usuarios que saben de los que no saben”.

Si aún no ha deducido la conclusión a la que queremos llegar los usuarios se la están sirviendo en bandeja: ya no vale todo. Durante años han sido molestados con anuncios que aparecían de repente (sin sonido o vídeo preactivados en el mejor de los casos) que parecían prácticamente imposibles de cerrar. Demasiada paciencia han tenido.

Amigos, el usuario no tiene la culpa y ha llegado el momento de tomar acciones de forma conjunta como industria. “Echar a los malos, castigar a los que abusan, poner reglas claras sobre lo que es aceptable y lo que no lo es, tratar de revertir la manera en la que funcionan los ad blockers para intentar evitar que paguen justos por pecadores… y sobre todo, diálogo, mucho diálogo”, concluye.

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