Tendencias ¿Quiere ser millonario (muy, muy rápido)? Sea generoso y sincero y cuente historias #OMR15

millonarioPara Fany Péchiodat su aterrizaje (y posterior éxito) en el mundo de los negocios fue casi fruto de la casualidad. En 2008 esta joven francesa lanzó un pequeño "newsletter", My Little Paris, en el que ponía al tanto de su vida parisina a sus amigos. Unos cuantos años después el "newsletter" de marras tenía ya 2 millones de abonados.

Actualmente la empresa fundada por Péchiodat se monetiza, gracias a su millonaria audiencia, con "My Little Box" (una caja de belleza por suscripción), una aplicación móvil y publicidad.

My Little Paris, que comenzó como una modesta aventura empresarial, tiene en la actualidad 100 y trabajadores y genera una facturación de 30 millones de euros anuales. Además, desde 2013 Péchiodat tiene un gigante editorial a su vera, Axel Springer, para sacar adelante a su criatura.

Péchiodat se ha subido hoy al escenario del festival Online Marketing Rockstars para relatar su historia, la historia de un éxito fulgurante (y encantador).

La fundadora de My Little Paris asegura que en febrero de 2008 comenzó enviando un “newsletter” a apenas 50 amigos y que en enero de 2015 éste contaba ya con 2 millones de suscriptores. ¿Lo mejor de todo? Que su “newsletter” creció como la espuma sin hacer nada de marketing. “Jamás hemos hecho publicidad en My Little Paris”, recalca Péchiodat.

“Nuestros ‘newsletter’ creció gracias al boca a boca. Nunca hicimos SEO ni tampoco aplicamos políticas de adquisición”, afirma.

“Simplemente nos limitamos a escribir sobre aquello que queremos escribir y somos muy apasionados de las palabras. Nuestros ‘newsletters’ tienen tasas de apertura muy elevadas”, explica Péchiodat.

¿El secreto del éxito de My Little París? Péchiodat lo tiene claro: las historias y las ilustraciones hechas a mano.

Ocho años después su fundación, My Little París, que nunca utilizó la publicidad para promocionarse, se financia en parte mediante los anuncios. Sin embargo, “son anuncios adaptados a nuestro propio universo, a nuestro ‘look & feel’, no al del anunciante”, explica Péchiodat.

fanny

A juicio de Péchiodat, la publicidad, por mucho que sea publicidad, está obligada poner contenido interesante en manos del consumidor. “Necesitamos mucho más que campañas, necesitamos historias interesantes”, dice la fundadora de My Little Paris.

Y “necesitamos también convertir los productos en experiencias”, señala Péchiodat, que define la caja de belleza que comercializa su empresa, “My Little Box”, como una especie de revista en 3D. Es una caja llena de historias y también de experiencias, indica.

Desde el punto de vista de Péchiodat, para construir una comunidad como es al fin y al cabo My Little Paris, la clave está en apostar por la generosidad, el storytelling y la sinceridad.

“La gente no comparte datos o información, sólo comparte historias”, destaca Péchiodat. Y esas historias deben ser innovadoras, recuerda la fundadora de My Little Paris. Pero, ¿de dónde nace la innovación? De muchas partes, menos de la experiencia. “La experiencia es en realidad enemiga de la innovación”, asegura.

Para alumbrar historias de calidad, es asimismo necesaria la creatividad. “En My Little Paris invertimos el 30% de nuestro tiempo organizando la creatividad”, afirma.

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