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3 maneras en las que su propio ego sabotea su creatividad

mePara ser creativo es condición sine qua non estar dispuesto a asumir riesgos, a experimentar y a adentrarse en territorios inexplorados. ¿El problema? Que muchas de las personas que presumen de ser creativas se dejan llevar tarde o temprano por su ego, un ego que las separa del que es en principio su don más preciado: la creatividad. ¿Quiere saber cómo su propio ego está saboteando su propia creatividad? 99u.com nos ofrece a continuación unas cuantas claves:

1. Jugar a hacerse la víctima
Cuando nos empeñamos en jugar a hacernos las víctimas, en nuestro diálogo interior fluyen frases como éstas: “Si los demás no escuchan mis ideas, no voy a ofrecerles más” o “No merece la pena trabajar duro en este proyecto porque después nadie lo va a valorar”. En situaciones como ésta, no parece a priori que nos estemos dejando llevar por nuestro propio ego, pero lo cierto es que sí. Al fin y al cabo, estamos poniendo nuestra propia necesidad de reconocimiento por delante de nuestro trabajo y de la misión del equipo del que formamos parte. Por eso, deje de hacerse la víctima y póngase a trabajar. Si se empeña en hacerse la víctima, lo único que conseguirá es provocar cortocircuitos en sus flujos creativos.

2. Defensa excesivamente agresiva de las ideas propias
Cuando sentimos que alguien está “metiendo mano” en algo que percibimos como nuestra área de influencia, sentimos a veces la necesidad de proteger lo que entendemos que nuestro “reino” y nos negamos que otros se adentren en él. En el universo de la creatividad está bien confiar en nuestras propias posibilidades, pero una cosa es eso y otra dejar que esa confianza se convierte en ego y que ese ego nos aleje de la realidad. Mientras el ego nos dice que nunca nos equivocamos, la confianza nos dice que podemos hacer bien las cosas. El ego se empeña en autoconvencernos de que somos indispensables y la confianza hacer que pongamos los pies sobre el suelo y que nos consideremos valiosos, pero no imprescindibles. La frontera entre la confianza en uno mismo y el ego es a veces muy delgada, pero si nos atrevemos a traspasarla estaremos “matando” un poco nuestra propia creatividad.

3. Ofenderse fácilmente
Personas que se toman cualquier cosa como un ataque personal hay en todas partes, pero abundan particularmente en el universo de la creatividad. El culpable es una vez más el ego. Sin embargo, cuando dejamos que la percepción que tenemos sobre nosotros mismos se ponga por delante de nuestro trabajo, estamos comprometiendo de alguna manera el resultado de nuestros esfuerzos. ¿Por qué? Porque cuando nos tomamos cualquier crítica como una ofensa personal, no permitimos que esa crítica sirva para pulir el trabajo que tenemos entre manos. Y no sólo eso, sino que ponemos en peligro la colaboración, tan necesaria para alumbrar grandes ideas en el universo creativo.

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