El Gobierno de España, a través del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, ha anunciado una nueva normativa que prohibirá la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años en todo el territorio nacional. Según lo explicado por el ministro Pablo Bustinduy, la medida se completa con una restricción ampliada hasta los 18 años para aquellas bebidas con más de 32 mg de cafeína por cada 100 mililitros, como muchas de las denominadas «high-caffeine».
Esta regulación, aún en fase de desarrollo legal, pretende entrar en vigor lo antes posible y forma parte de una estrategia más amplia sobre alimentación saludable con especial atención a la infancia. Según las palabras del ministro, el objetivo es «que se proteja y se anteponga la protección de la salud de los niños, niñas y adolescentes sobre los intereses económicos de una industria muy poderosa». El anuncio confirma el anticipo que desveló hace unos días Bustinduy, cuando también aseguró que el Ejecutivo pondrá freno a la publicidad de alimentos insanos destinada a menores de edad.
Desde el Gobierno apuntan al fuerte respaldo ciudadano sobre el desarrollo de esta legislación. Según un barómetro de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), casi nueve de cada diez personas en España apoyaría la prohibición de la venta de este tipo de bebidas para menores de 16 años. En el caso de los encuestados de edades comprendidas entre los 18 y los 35 años, también el 88,3% está de acuerdo.
Un consumo extendido de bebidas energéticas
La decisión responde al creciente consumo de estos productos entre adolescentes, ya que el 38,4% de jóvenes de 14 a 18 años declara haberlos tomado en el último mes, según la encuesta ESTUDES 2025 del Ministerio de Salud. La brecha por sexo es notable —el 45,7% de los chicos frente al 31% de las chicas— y la incidencia alcanza su punto máximo entre los 16 y los 18 años, donde casi la mitad (48%) declara consumirlas.
Además, datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) toma bebidas energéticas con cierta frecuencia, con una media de 2,1 veces por semana. Casi la mitad de los consumidores beben al menos una al día y el 47% las mezcla regularmente con alcohol, lo que multiplica sus riesgos.
Las bebidas energéticas contienen altas cantidades de cafeína, azúcares y otros estimulantes cuya combinación puede generar efectos adversos, especialmente en organismos en etapas de desarrollo, según múltiples estudios y recomendaciones de entidades sanitarias. Entre las consecuencias de su consumo por parte de niños y adolescentes se encuentran alteraciones en el sueño, efectos cardiovasculares, ansiedad y síntomas psicológicos. Esta sobreestimulación puede exacerbar cuadros de ansiedad, irritabilidad o hiperactividad. «Está científicamente comprobado que estas bebidas energéticas se han convertido en una amenaza para la salud de los jóvenes», ha afirmado Bustinduy.
Un contexto internacional de regulación creciente
Una mirada al panorama internacional refleja una preocupación global sobre salud pública, especialmente, la de las generaciones más jóvenes. La iniciativa española se produce en un momento en que muchas jurisdicciones han implementado o están valorando mecanismos similares. Por ejemplo, Galicia y Asturias fueron las primeras comunidades autónomas en aprobar sendas leyes -ya vigentes-sobre este tema, con pequeñas diferencias entre ellas.
Ahora, el Gobierno de España establecerá un marco normativo único y de cumplimiento obligatorio, al que todas las comunidades autónomas deberán ajustarse. Esta nueva regulación refuerza y amplía el veto introducido el año pasado, que ya prohibía la venta de estos productos en colegios e institutos, tanto en máquinas expendedoras como en cafeterías escolares, garantizando así una aplicación más uniforme de las restricciones en todo el territorio nacional.
En varios países europeos existen limitaciones similares que establecen una edad mínima para la compra de bebidas energéticas, regulan su publicidad o limitan su contenido de cafeína. Algunos de los Estados que ya se han puesto manos a la obra en este ámbito son Noruega, Turquía, Alemania, Hungría, Polonia, Lituania y Letonia. En el caso de Reino Unido, algunas cadenas de supermercados voluntariamente han adoptado políticas de venta responsable, impidiendo la venta de estas bebidas a menores de 16 años.
Fuera de Europa, las regulaciones son diversas: en Australia y Nueva Zelanda los productos con cierto nivel de cafeína están restringidos, mientras que en Estados Unidos no existe un límite federal único, y las edades de venta se dejan a iniciativas estatales o a políticas de los propios fabricantes.
La industria de bebidas energéticas recibe un golpe
El mercado de bebidas energéticas, valorado en 85.600 millones de dólares, en base a datos del Informe Global de Bebidas 2026 de Euromonitor International, la Base de Datos de Bienes de Consumo Envasados de Statista y auditorías de canales propios realizadas por Beverage Marketing Corporation (BMC).
Además, la industria del energy drink ha registrado un significativo incremento en los últimos años. La población de España compró 105 millones de litros de bebidas energéticas en 2025, un 13,7 % más que el año anterior. Las ventas han aumentado un 38,7 % durante los últimos cuatro años, sumando un volumen de negocio de 300 millones de euros anuales.
Red Bull es la compañía de este sector con mayores ventas a nivel global, con una facturación estimada de 11.200 millones de euros en 2024 y una cuota de mercado del 25,8%; seguido por los 7.500 millones de dólares de Monster Beverage (un 22,1% de cuota), según datos de Statista. Otras marcas de bebidas energéticas muy populares son Rockstar Energy (propiedad de PepsiCo), Burn (del grupo Coca-Cola), Celsius, Prime, Power House o 28 Black. También hay distribuidores que han lanzado sus propios productos de marca de distribuidor, como Hacendado (Mercadona), Carrefour Energy, Flying Power (Lidl) y Booster (Aldi).





