La Unión Europea (UE) se ha marcado un objetivo muy ambicioso: a partir del año 2030 el «packaging» en la Europa de los 27 deberá ser necesariamente de naturaleza reciclable (y sólo habrá algunas excepciones a la norma). Así lo prevé el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) y los primeros cambios asociados a este conjunto de normas entraron en vigor ayer en suelo comunitario. No obstante, muchas de las disposiciones de este reglamento se implementarán de manera progresiva entre el periodo comprendido entre 2030 y 2040 y no serán necesariamente palpables desde ya.
En el caso de los envases alimentarios se establecen límites paras las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), un grupo de elementos químicos de origen humano que no resultan biodegradables. Estas sustancias, cuyo uso en los envases se verá limitado de manera inmediata, entrañan también riesgos para la salud y en los casos más extremos pueden traducirse en el desarrollo de enfermedades como el cáncer y dolencias hepáticas, por ejemplo.
Los primeros cambios derivados del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases afectarán no tanto al consumidor final como las empresas, que deberán asumir, al fin y al cabo, responsabilidades específicas en relación con la gestión de residuos procedentes de los envases. Cuando entren en vigor posteriormente más medidas asociadas a este reglamento, los cambios serán más perceptibles para el consumidor final (que se apercibirá inevitablemente de ellos cuando acuda a realizar la compra al supermercado y también cuando haga compras online).
Se limitará el tamaño de los envases en los pedidos online
La UE se ha propuesto eliminar los embalajes innecesariamente grandes en las compras acometidas a través de la red de redes. Y no será posible, en este sentido, comprar una simple barra de labios en internet y recibir el pedido embalado en un paquete del tamaño de una caja de zapatos. El reglamento estipula que el espacio vacío en los paquetes donde se entregan los pedidos online no podrá exceder el 50%.
A partir del año 2030 serán prohibidos asimismo determinados tipos de envases. Y serán desterradas, por ejemplo, las bolsitas de kétchup individuales en los restaurantes, las bolsas de plástico de red donde están envasadas frutas como los limones y las naranjas y las minibotellas de gel y champú en los hoteles.
La eliminación de los envases monodosis será progresiva y podrán seguir utilizándose en algunos supuestos
Habrá, no obstante, excepciones a la norma y los envases monodosis seguirán estando autorizados en los pedidos de comida para llevar y podrán utilizarse igualmente en hospitales, clínicas, residencias y otros centros asistenciales cuando existan motivos sanitarios o de seguridad que avalen su empleo. Además, los consumidores podrán seguir comprando envases monodosis en los supermercados siempre y cuando cumplan los requisitos de reciclabilidad y sostenibilidad que prevé la normativa comunitaria.
El objetivo de la UE es reducir significativamente a cantidad de residuos procedentes de los envases en suelo comunitario. En 2023, y de acuerdo con las cifras barajadas por Eurostat, cada ciudadano de la UE generó una media de 178 kilogramos en residuos derivados del «packaging».
La UE apuesta por los envases de naturaleza reciclable
En el futuro los envases que permanezcan en uso (y no hayan sido desterrados) deberán ser reciclables. La UE ha estipulado una proporción mínima de materiales reciclados que deberá estar necesariamente presente en los diferentes tipos de «packaging» y promoverá asimismo los envases reutilizables.
El reglamento prevé igualmente la implantación a partir del año 2029 de un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) para botellas, latas y otros envases de bebidas. Este sistema está ya presente desde hace muchos años en países como Alemania, donde el consumidor paga una cantidad extra por cada envase (10 céntimos) y la recupera cuando devuelve el embalaje vacío.
La UE se ha propuesto también fomentar el reciclaje de los envases de cristal para alentar su reutilización y promover la economía circular.
La neutralidad climática está fijada en la calendario de la UE para el año 2050
El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases de la UE constituye un paso perfectamente lógico en el viraje hacia la neutralidad climática , que la Europa de los 27 se ha propuesto alcanzar en 2050.
No es la primera vez que la UE adopta medidas para poner coto a los residuos derivados de los envases en particular y de los plásticos en general. Hace cinco años ya prohibió las pajitas y los cubiertos de plástico y hace dos años puso igualmente fin al uso de tapones sueltos de plástico en las botellas.





