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Rusia emite una orden de busca y captura al fundador de Telegram

Rusia acusa a Pavel Durov de colaborar con actividades terroristas, al sostener que espías ucranianos usaban Telegram para organizar ataques en el país.

Pavel Durov Telegram

ESCRITO PORFabiana Seara

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Rusia ha declarado una orden de busca y captura internacional al fundador de Telegram, Pavel Durov. Las autoridades del país acusan al empresario de 41 años de colaborar con actividades terroristas, alegando que su aplicación de mensajería estaba siendo utilizada por espías ucranianos para organizar ataques dentro del país. Como señalan desde Reuters, los cargos, anunciados por el Servicio Federal de Seguridad (FSB), marcan la culminación de una larga investigación contra Durov y Telegram, con sede en Dubái.

La aplicación ha a sido descrita por Moscú como un «campo de batalla virtual» en la guerra entre Rusia y Ucrania, donde es utilizada por funcionarios, soldados y blogueros influyentes de ambos bandos.

En comunicados oficiales, el FSB y el Comité de Investigación de Rusia afirmaron que el chatbot de Telegram «Daivinchik/Leo», presentado como un servicio de citas, habría sido utilizado por los servicios especiales ucranianos para reclutar a jóvenes rusos con el fin de llevar a cabo operaciones de sabotaje y terrorismo.

Además, según el FSB, durante el último año fueron detenidos 46 ciudadanos rusos de entre 18 y 22 años que, tras acceder a este chatbot, presuntamente se vieron implicados en ese tipo de actividades. Las autoridades también sostienen que Telegram tampoco elimina contenidos relacionados con asesinatos masivos y estafas informáticas.

Tras las acusaciones presentadas el pasado miércoles, la cuenta oficial de Telegram en X publicó una imagen del multimillonario ruso mostrando el dedo medio.

Aumenta la presión para restringir Telegram en Rusia

Según informa Steven Rosenberg, quien es editor de la BBC en Rusia, a principios de este año y en respuesta a las informaciones sobre un caso penal en su contra, Durov acusó a las autoridades rusas de «fabricar nuevos pretextos para restringir el acceso de los rusos a Telegram». La aplicación ha estado sometida a una presión constante por parte de las autoridades, como parte de una ofensiva más amplia contra la libertad en internet en Rusia.

Por su parte, el Kremlin aumenta la presión sobre Telegram y promociona MAX, la aplicación de mensajería impulsada y supervisada por el Estado ruso. Las autoridades han ralentizado el funcionamiento de Telegram y acusan a la empresa de ignorar sus peticiones de información y retirada de contenidos.

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