El culebrón a cuenta de la polémica generada por la campaña protagonizada por la actriz Sydney Sweeney para American Eagle sigue sumando capítulos. La campaña de la discordia («Sydney Sweeney Has Great Jeans»), que jugaba con la similitud fonética entre la pronunciación en inglés de «jeans» y «genes» y fue por esta razón asaeteada a críticas en las redes sociales por su supuesto trasfondo racista (con su cabello rubio, sus ojos azules y su piel clara su protagonista encarna, al fin y al cabo, el ideal de belleza de quienes propugnan la supremacía blanca allende los mares), recibió ayer lunes el espaldarazo del presidente Donald Trump, que no tuvo prurito alguno en colmar de elogios a lo último de American Eagle.
«Los tejanos de American Eagle están volando de las tiendas. ¡A por ellos, Sydney!», declaraba ayer el mandatario estadounidense en la red social Truth Social, donde criticaba además a otras marcas por hacer publicidad «woke» (y ponía además de relieve la supuesta filiación republicana de la actriz).
Trump citaba a Jaguar y Bud Lite como ejemplos de marcas que tuvieron en su día la ocurrencia de arrojarse en los brazos de la publicidad «woke» y fueron confrontadas por esta razón con aceradas críticas por parte de los consumidores. «La destrucción de la capitalización bursátil provocada por este tipo de polémicas no tiene precedentes. Miles de millones de dólares han sido destruidos en bolsa de manera absolutamente absurda», se lamentaba en Truth Social el actual inquilino de la Casa Blanca.
Las palabras laudatorias dedicadas por Trump a la campaña de American Eagle, que hace unos días salió por fin a la palestra para defenderse de las críticas asegurando que «Sydney Sweeney Has Great Jeans» colocaba únicamente bajo los focos los vaqueros de la firma (sin querer entrar en ningún momento en debates de otra clase), propició que los títulos de la compañía en los parqués bursátiles se dispararan ayer más de un 20%. Así y todo, lo cierto es que las acciones de la firma (sometidas a una auténtica montaña rusa con varias subidas y bajadas en bolsa desde que hace aproximadamente dos semanas saliera del cascarón la campaña «Sydney Sweeney Has Great Jeans» ), valen a día de hoy un 23% que hace un año debido a las dificultades en el plano financiero con las que American Eagle se topó de bruces a principios de este año.
Sydney Sweeney estaría registrada como republicana (lo cual explica los elogios de Trump a la última campaña de la actriz)
El pasado domingo, cuando Trump fue preguntado por los periodistas sobre la supuesta afiliación republicana de Sydney Sweeney (un extremo que no ha sido confirmado en todo caso por la actriz de Euphoria), el presidente confesó sentirse sorprendido por la ideología de la intérprete y enfatizó a continuación que le encantaba su campaña para American Eagle. Según The Guardian, Sydney Sweeney se habría registrado como republicana en junio del año pasado en Florida.
«Te sorprenderías realmente de cuánta gente es republicana. Y si Sydney Sweeney está registrada como republicana, creo de verdad que su campaña para American Eagle es fantástica«, aseveró Trump.
La protagonista de la campaña de American Eagle, que ha colaborado recientemente también con marcas como Armani Beauty, Miu Miu, Laneige, HeyDude, Bai, Baskin Robbins y Ford, no se ha pronunciado aún sobre la controversia. En Estados Unidos Sydney Sweeney acaba de presentar su última película, Americana, y el próximo mes de diciembre recalará en los cines la esperada adaptación cinematográfica de la novela La asistenta en la que la actriz encarna a la protagonista.
Está por ver si la polémica emanada de «Sydney Sweeney Has Great Jeans» terminará impactando negativamente en la meteórica carrera de la actriz. No obstante, los expertos tampoco se ponen de acuerdo a la hora de calificar la última campaña de la intérprete, que algunos contemplan como un éxito incontestable y otros como un auténtico desastre desde el punto de vista de las relaciones públicas. Todo depende, al fin y al cabo, del prisma desde el que se contemple la campaña, que ha conseguido en todo caso estar en boca de todos (para bien y para mal).





