Las entidades legislativas más importantes de Europa han dado un paso más en materia de medioambiente. La Presidencia del Consejo de la UE y los representantes del Parlamento Europeo han anunciado en la madrugada de este miércoles nuevas medidas para reducir el despilfarro de alimentos y para acotar el consumo veloz de ropa de usar y tirar. Se han tomado estas decisiones tras haberse reunido a puerta cerrada en una exhaustiva negociación.
Se han pactado en el contexto de la revisión de la Directiva marco sobre residuos. Este tipo de legislación, la directiva, consiste en un acto legislativo con el que se establecen objetivos que todos los países deben cumplir, pero son los distintos países los que deben elaborar sus propias leyes para hacerlo.
Cada año acaban en la basura más de 59 millones de toneladas de alimentos, que se traducen en una pérdida de 132.000 euros, según las estimaciones de la Unión Europea. A su vez, la industria de la moda rápida genera 12,6 millones de toneladas de residuos textiles anuales que yacen en los vertederos. Ahora, se pretende de atajar parte de este derroche para cuidar la salud del planeta.
La producción y el consumo responsables son uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados para la Agenda 2030. Solo queda un lustro para que venza este plazo con el que se comprometieron muchos de los países europeos hace diez años.
«El acuerdo alcanzado hoy sobre residuos textiles supone un paso importante hacia una economía de la UE robusta, circular y competitiva, al tiempo que respeta el principio de que quien contamina paga. Además, la UE fija por primera vez unos objetivos ambiciosos de reducción de los residuos alimentarios, en aras de unos sistemas alimentarios más sostenibles en la UE», ha manifestado Paulina Hennig-Kloska, Ministra polaca de Clima y Medio Ambiente.
El pacto todavía es provisional. Aún faltan dos pasos más para que se oficialice la regulación. Tanto el Consejo como el Parlamento Europeo deberán refrendarla y después tendrá que someterse a una revisión lingüística jurídica. Una vez aprobada, los países miembros de la UE tendrán 20 meses para actualizar sus legislaciones nacionales.
Las claves de las nuevas medidas de la UE contra el despilfarro
Una disminución del 30% en el desperdicio de alimentos
La nueva normativa que ha presentado la UE, acordada por eurodiputados y delegados gubernamentales, dictamina dos límites al desperdicio de comida. Por una parte, minoristas, restaurantes, empresas de catering y hogares deberán reducir en un 30% per cápita sus residuos generados en comparación con la cantidad media de sus desechos anuales en el periodo 2021-2023. Por otro, en el caso de los residuos de transformación y fabricación de alimentos, deberán disminuirse en un 10% Para la corporación europea, se trata de metas «ambiciosas pero realistas».
Cabe destacar que el propósito inicial era aún mayor. «La UE y sus estados miembros se comprometieron con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas hace 10 años, incluida una reducción del 50% del desperdicio de alimentos en toda la cadena de suministro», recuerda Theresa Mörsen, responsable de políticas de la ONG Zero Waste Europe, con sede en Bruselas, según declaraciones citadas por Euronews.
Ahora, aunque este grupo de activistas celebra el nuevo compromiso adoptado, no ocultan su decepción tras haberse rebajado la ilusoria meta a la vista de que los países iban a ser capaces de alcanzarla en el plazo establecido, que expira dentro de cinco años.
Además, desde Zero Waste Europe destacan la tibieza con respecto a los productores, ya que las estadísticas recabadas por la propia Unión Europea dejan caer que el 11% de los alimentos se malgastan en las granjas, antes incluso de salir al mercado. Esta exención a los agricultores de la obligación de reducir el desperdicio de alimentos se debe a la legislación adoptada en el Parlamento Europeo, que fue impulsada por el partido europeo ultraderechista ERC (Conservadores y Reformistas Europeos). A esta agrupación de ideología euroescéptica, tradicionalista y económicamente liberal pertenecen, por ejemplo, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y dos de los compañeros de partido de ‘Alvise’ Pérez.
En el acuerdo alcanzado en la UE este miércoles también se prevén «donaciones voluntarias de alimentos no vendidos que sean seguros para el consumo humano».
Un freno a la «fast fashion» con cargos a los productores
Los fabricantes textiles y las marcas de moda deberán pagar tasas para ayudar a financiar la recogida, clasificación y reciclado de residuos, que serán distintas en función de la sostenibilidad de sus productos. Los gobiernos nacionales quedan autorizados, además, para ajustar estas tarifas en función de la durabilidad de las prendas. Todas las empresas productoras de ropa, independientemente de su tamaño, tendrán que hacerse cargo de sus responsabilidades en esta materia, aunque las más pequeñas tendrán un plazo mayor para cumplirlas.
Asimismo, esta primera legislación jurídicamente vinculante en este tema da cabida a la implementación de penalizaciones para aquellas campañas de marketing que inciten a deshacerse de prendas de ropa antes de que estén verdaderamente desgastadas. «Estas prácticas probablemente resulten en un consumo excesivo de productos textiles y, en consecuencia, en una sobregeneración de residuos«, se argumenta en el texto acordado por los países de la UE.
«El rápido crecimiento del mercado del comercio electrónico ofrece muchas oportunidades, pero también representa un reto importante, especialmente en términos de protección del medioambiente», recoge la resolución publicada por el Consejo de la UE.
La Unión Europea avanza así en su camino hacia la Agenda 2030, en el intento por cumplir objetivos que por el momento parecen difícilmente alcanzables si el curso de la producción y el consumo siguen su actual ritmo.
Deal on new rules to reduce waste.
— EU Council (@EUCouncil) February 19, 2025
The Council and @Europarl_EN have reached an agreement on how to:
? cut food waste by 2030
? make fashion brands and producers pay for textile waste
