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¿Va a hacer un rebranding? No cometa estos errores

10 errores que debe evitar en una acción de rebranding si no quiere "columpiarse"

Las acciones de rebranding no deben acometerse a la ligera y deben tratar de esquivar a toda costa los errores (potencialmente mortales) que desmenuzamos a continuación.

rebrandingAproximarse (con éxito) a un rebranding es a menudo extraordinariamente complicado. Si el rebranding tiene éxito, habremos pavimentado el sendero por el que transitará nuestra marca en el futuro. Y si sale mal, el cambio de “look” podría dañar seriamente la imagen de la marca (cuando su objetivo es justamente el opuesto).

Si está sopesando la posibilidad de una acción de rebranding, ande con mil ojos, aférrese con fuerza a la cautela y evite cometer los errores imperdonables que recoge a continuación Column Five:

1. Hacer un rebranding porque sí (sin motivo aparente)

Las acciones de rebranding se hacen a menudo de manera arbitraria y sin dedicarle mucha reflexión a lo que hay entre manos. Craso error, puesto que un rebranding es algo muy serio que no debe hacer ni mucho menos a tontas y a locas.

Hay muchas razones de peso para hincar el diente a un rebranding, pero éstas son probablemente las más importantes:

– El logo de la marca ha acabado convirtiéndose en clon de los de sus rivales.

– La compañía busca posar la mirada en una nueva audiencia.

– La marca se ha expandido.

– La imagen de la empresa se ha quedado “demodé”.

– El branding no refleja adecuadamente los valores y la identidad de la marca.

– La marca se ha enfrentado recientemente a una crisis de reputación.

– La compañía se ha visto involucrada recientemente en una fusión o una adquisición.

2. No saber quiénes somos

Cuando una marca es huérfana de una identidad clara, su rebranding está abocado a naufragar. Esa identidad impacta, al fin y al cabo, en toda la marca en su conjunto. E iniciar un rebranding sin tener clara la identidad de la marca es como empezar la casa por el tejado.

Antes de lanzarse a la piscina del rebranding, las marcas deben tener meridianamente claro cuál es su propósito, cuál es su visión, cuál es su misión y cuáles son sus valores.

3. Cambiar únicamente el logo

La modificación del logo es lo que más llama habitualmente la atención en una acción de rebranding, pero lo cierto es que el logotipo es sólo la punta de iceberg en el branding

Una marca es mucho más que su identidad visual. Es también su estrategia y su manera de aproximarse a la comunicación.

Antes de acometer el rediseño de su logo, la marca debe tener finiquitada su estrategia de branding. La estrategia debe preceder siempre al diseño del logotipo.

4. No investigar lo suficiente

Un rebranding debe ir precedido inexcusablemente de los siguientes dos pasos:

– El análisis de cómo es percibida actualmente la marca (tanta externa como internamente).

– La manera en que sus directos rivales perciben la marca.

Una acción de rebranding no debe perder jamás de vista a los clientes y a los empleados de la marca, ni por supuesto tampoco a sus competidores (de los cuales no hay que perder ripio).

5. Escribir un “briefing” deficiente

Para llegar a buen puerto, el rebranding debe guarecerse bajo un buen “briefing” donde estén bien claros los normas y los parámetros de los que va a ser deudor el cambio.

6. No conseguir la aprobación de las partes involucradas en el rebranding

Para que una acción de rebranding se desarrolle sin fricciones es importante que la aprobación de quienes en ella están involucrados no se quede embarrancada sine die en cuellos sin botella.

7. Clonar tendencias

Si queremos que nuestra marca sea líder (a eso aspiran al menos casi todas las empresas), ¿por qué nos empeñamos en copiar compulsivamente las tendencias de diseño?

En el mejor de los casos quienes clonan tendencias de diseño quedan como reduccionistas a ojos de los demás. Y en el peor de los casos, se cierne sobre ellos la sombra de la desesperación.

8. No hacer resistente la identidad de la marca al paso del tiempo

Un rebranding debe ser lo suficientemente flexible como para no quedarse pasado de moda a la primera de cambio. Por eso, a la hora de diseñar un logo, deberemos posar los ojos en el futuro, elucubrar sobre los cambios que entonces tendrán lugar y verificar si la imagen del marca seguirá teniendo validez dentro de 10 años, por ejemplo.

9. No probar

No importa lo bello que sea un logo si no da en la diana de los objetivos que la marca que hay parapetada detrás tiene en mente.

En este sentido, son de vital importancia los tests, que revelarán si hay o no una desconexión entre lo que la marca intenta comunicar y lo que la gente percibe realmente.

10. No ejecutar el rebranding apropiadamente

Los invaluables recursos invertidos en un rebranding se irán irremediablemente por el sumidero si el equipo encargado de ejecutarlo no es instruido adecuadamente.

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