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Más de 3.000 empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña

21-D: el día en el que las empresas esperan que Cataluña deje de ser escenario de ruptura política

21-D: el día en el que las empresas esperan que Cataluña deje de ser escenario de ruptura políticaLa cuenta atrás para las elecciones catalanas del 21 de diciembre ha comenzado.

Desde que el pasado 1 de octubre el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont celebrase el referéndum ilegal de independencia de Cataluña con la posterior aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno de Mariano Rajoy, la Comunidad Autónoma se ha visto inmersa en una crisis social, política y económica.

A lo largo de las últimas semanas hemos sido testigos de cómo la tensión ha ido en aumento tanto dentro como fuera de Cataluña que se ha convertido en el foco mediático a nivel internacional.

Se espera que las elecciones tengan como resultado un escenario de acuerdo y estabilidad como consecuencia de una votación masiva para que todos los catalanes puedan expresarse libremente.

Sea cual sea el resultado, lo cierto es que Cataluña ha sufrido un daño del que le costará recuperarse. Especialmente en términos de imagen tanto de como fuera de España para los inversores.

La fuga de empresas de Cataluña

De acuerdo a los últimos datos ofrecidos por el Registro Mercantil, desde principios del mes de octubre de 2017 más de 3.000 empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña. Una consecuencia directa del desafío secesionista que ha generado una inestabilidad económica e inseguridad jurídica.

Prácticamente todos los sondeos que se han realizado de cara a los futuribles resultados de los comicios catalanes presentan un Parlament dividido. Una fotografía que no ayuda a mejorar la situación del tejido empresarial de la región ni a despertar el interés de los inversores.

Grandes, medianas y pequeñas empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña ante el miedo generado. Entre las más de 3.000 compañías nos encontramos con seis de las siete empresas cotizadas catalanas del Ibex: Sabadell, Gas Natural, CaixaBank, Abertis, Cellnex y Colonial.

A estas se suman siete pertenecientes al mercado continuo (Oryzon, Dogi, Service Point, Catalana Occidente, eDreams, Applus y Cementos Molins), tres del mercado alternativo y más de 50 de gran relevancia para la economía catalana según los datos ofrecidos por El País.

“Estamos ante un proceso de deslocalización de la economía catalana”, explica en el diario ABC José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Autonómicos (IEE). Sus palabras dejan claro que esta situación repercutirá en el peso que Cataluña juega en el PIB español, viéndose beneficiadas otras regiones de la geografía española.

De continuar la situación de incertidumbre el IEE expresa que, cualquier contratiempo económico que afecte a España, tendrá peores repercusiones en Cataluña.

“Si no se revierte la situación de incertidumbre, Cataluña acabará teniendo un crecimiento potencial inferior al que podría tener en una situación alternativa de completa estabilidad institucional”.

Entre las más de 3.000 empresas que han trasladado su sede social fuera de Cataluña, 62 tienen un impacto directo en el PIB de 11.540 millones de euros según las cifras reportadas por Expansión.

Una cantidad que representa el 5,4% de la economía de Cataluña y el 1% del conjunto del PIB español.

Las empresas extranjeras quieren una vuelta a la normalidad

“La llave hoy es una vuelta rápida a una estabilidad legal e institucional; es cierto que hay proyectos que se han paralizado a la espera de las elecciones del jueves“, ha señalado Philippe Saman, director de la Cámara de Comercio de Francia en España en declaraciones recogidas por Expansión.

Ante la fotografía planteada los independentistas responden que estos traslados no tienen una repercusión real en la economía de Cataluña. Para ellos se trataría más de cambios en sentido estético ya que no se ha producido una deslocalización de las fábricas.

No hay un sitio en todo el mundo donde se hayan ido 3.000 empresas en un mes y medio; se trata de devolver la confianza a los inversores y, entre ellos, a nuestros socios, que, como CaixaBank, Sabadell y Abertis, se han ido por la inseguridad jurídica, y la amenaza de tener que cumplir legislaciones paralelas“, apunta en Expansión Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España.

Todas las esperanzas están puestas ahora en las elecciones del 21 de diciembre. El día en el que los catalanes acudirán de forma legal a las urnas para expresar su opinión.

Sea cuál sea esta, el objetivo debe pasar por el establecimiento de una hoja de ruta que sólida hacia la estabilidad para dejar atrás la inestabilidad social y política, así como la incertidumbre jurídica y económica para poder hablar de Cataluña como una región atractiva para los inversores y turistas, y no como el escenario de fractura política y social que es ahora.

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