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Divisando el futuro digital de las empresas

4 llaves que abrirán de par en par la puerta del futuro (digital) a su empresa

4 llaves que abrirán de par en par la puerta del futuro (digital) a su empresaLa transformación digital, de la que es deudor en gran medida el futuro de las empresas, está actualmente boca de todos. Y no es para menos. Aquellas compañías que se suban tarde y mal al tren del de la transformación digital “descarrilarán” y su salida de los rieles será probablemente mortal.

Para completar adecuadamente su transformación digital y sentar los mimbres (suficientemente sólidos) de su propio futuro, las empresas deberían hacer suyos los 4 principios que disecciona a continuación Klaus Schwab, director del grupo de agencias Plan.Net, en un artículo para Capital:

1. Sea ágil

La innovación y la dinámica (feroz) de la competencia crecen a pasos agigantados. Por eso, enfrentadas a este nuevo y exigente panorama, las compañías deben apostar por la flexibilidad y estar permanentemente hambrientas de experimentación (y también de capacidad de reacción).

Para ser ágiles las empresas deben seguir estos principios:

– Promover una cultura de trabajo en la que los trabajadores dispongan de un mayor número de responsabilidades y también de mayor libertad a la hora de tomar decisiones.

– Introducir métodos de trabajo ágiles: scrum (aplicar de manera regular un conjunto de buenas prácticas para trabajar en equipo y obtener así el mejor resultado posible de un proyecto), kanban (herramienta visual que permite gestionar rápidamente cualquier flujo de trabajo) y lean (cuyo objetivo es potenciar el equipo, ampliar el aprendizaje y reaccionar lo antes posible ante los cambios). Cuando acometen un gran proyecto, las empresas deben tomarse la molestia de dividirlo en pequeños paquetes más o menos delimitables. Cada uno de esos paquetes debe completarse en “sprints” de entre una y dos semanas. Y tras cada uno de los “sprints”, las personas involucradas deben reunirse, compartir conocimientos y prepararse de cara al próximo “sprint”. De esta forma, las compañías ganan en velocidad y transparencia y queman más rápido etapas de trabajo.

– Colgarse del brazo de un satélite ágil. Dentro de las empresas un satélite ágil toma habitualmente la forma de un departamento consagrado al cambio y al desarrollo de nuevas soluciones. Y ese departamento está obligado a comunicarse permanentemente y de manera fluida con otras secciones dentro de la compañía.

2. Ponga al cliente en el centro

Quien desee lanzar productos y servicios realmente exitosos debe conocer al cliente (y también a sus necesidades) como la palma de su mano. Y esto es algo que se consigue no perdiendo de vista estos principios:

– Averigüe quiénes son sus clientes e intente comprenderlos. Puede sonar banal, pero lo cierto que es muchas empresas se dejan en el tintero el conocimiento y la comprensión de sus propios clientes.

– Escuche a sus clientes y dialogue con ellos. En la nueva era digital es vital el denominado “social listening” (escuchar activamente lo que dicen los internautas en las redes sociales).

– Desarrolle su oferta de productos y servicios adoptando en todo momento la perspectiva del cliente.

– Conciba su empresa como si fuera una plataforma y añada a esa plataforma valores añadidos (si es necesario con la ayuda de otros partners).

– Personalice su oferta para alcanzar la máxima relevancia. Y saque todo su jugo a los datos personales que obran en su poder.

3. Saque partido a la colaboración

En la nueva era digital no tiene sentido que las empresas continúen trabajando en compartimentos estancos. El corazón de las diferentes disciplinas, perspectivas y capacidades que las compañías albergan en su seno deben latir al unísono. La colaboración elevada a la máxima potencia se basa en estos principios:

– Alentar el intercambio entre diferentes disciplinas. ¿El objetivo? Que empleados de diferentes departamentos se conozcan, se comprendan y se respeten.

– Introducir y adaptar técnicas y métodos de trabajo de índole cooperativa. Uno de tales métodos es, por ejemplo, el denominado “design thinking” (cuyo eje central es la comprensión del consumidor y de sus necesidades).

– Trabajar en grupo con los partners adecuados. Es absolutamente vital proveer a los grupos de trabajo de las personas y los insights apropiados.

– Involucrar a los clientes. A la hora de “cocinar” las innovaciones el cliente tiene un papel absolutamente clave.

4. Piense más rápido en soluciones

La velocidad tiene un papel cada vez más destacado en la gestión de la innovación. Y para hallar soluciones lo más rápido posible las empresas deben fijar la mirada en los siguientes principios:

– Hacer accesibles las ideas mediante prototipos sencillos. Incluso las ideas aparentemente más complejas pueden ser reducidas a sencillos prototipos (que pueden tomar la forma de dibujos hechos a lápiz, de esculturas de papel y de construcciones con LEGO).

– Optimizar los procesos asociados a la innnovación mediante los tests y las repeticiones. Para pulir una solución hay que experimentar de manera constante.

– Recurrir a los prototipos en el desarrollo de estrategias. Como las ideas, las estrategias (en su fase inicial) se ajustan también como un guante a los prototipos.

– Propugnar una cultura valiente en la que el foco esté puesto en el aprendizaje (constante). Las empresas lentas son aquellas que tienen miedo de fracasar. Las rápidas, por el contrario, no se dejan amedrentar por el temor al fracaso porque son conscientes de que con los fracasos se aprende.

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