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Los 5 "musts" de la digitalización aplicada a las marcas

5 "clavijas" para que las marcas no se queden desenchufadas de la digitalización

La digitalización cambia no sólo la manera en que nos comunicarnos y trabajamos sino también la forma en que pensamos y sentimos. Y las marcas no puede ser ajenas a estos cambios.

digitalizacionLa digitalización se abre paso en nuestras vidas como un elefante en una cacharrería y lo cambio absolutamente todo, desde la manera en que nos comunicamos, compramos y trabajamos hasta la forma en que pensamos y sentimos.

A juicio del filósofo francés Michel Serres, de la digitalización brota incluso una nueva especie humana que está ungida con una mente cableada de manera totalmente diferente a la de las generaciones precedentes.

Para las marcas es también de vital importancia esforzarse por comprender los cambios fundamentales que brotan de la digitalización y explotar adecuadamente las múltiples oportunidades que ésta se guarda bajo la manga.

Si no quieren quedarse “desconectadas” en la nueva era digital, las marcas deberían hacer suyos los consejos que disecciona a continuación Anja Schüling en un artículo para Horizont:

1. Posibilitar tanto la individualidad como la colectividad

Parece una paradoja (pero no lo es). Cuanto más individualista es una persona, más dependiente es en realidad del apoyo que le procuran los demás. Al fin y al cabo, se precisa la colectividad para dar alas la individualidad que hay agazapada en las entrañas del individuo (que utiliza esa colectividad como una cámara de eco).

Con la digitalización a su vera las personas pueden ser altamente individualistas y simultáneamente tener permanentemente a su alcance a personas con pareceres y opiniones semejantes. Emerge así la afirmación del propio individuo y surge también un nuevo tipo de afinidad (aquella que mira directamente en el espejo de World of Warcraft o Twitch).

En este sentido las marcas deben esforzarse por procurar servicio a las necesidades individuales de las personas y también por crear conexiones entre individuos similares dentro de la comunidad.

2. Mostrar intereses humanos realmente genuinos

En la nueva era digital se ha convertido para nosotros en algo perfectamente natural conectar con el resto del mundo cómodamente apoltronados en el sillón de salón de casa. Un adolescente de 14 años está al tanto de los últimos éxitos musicales en Corea del Sur a través de Spotify y se sube también al carro (si así lo desea) de tendencias globales como Fortnite Dance Challenge. Desde su más tierna infancia las personas se convierten en portadoras de una mentalidad deliciosamente global que está abierta de manera natural a nuevas culturas y es también más tolerante hacia lo desconocido.

El nuevo contexto emanado de la digitalización fuerza a las marcas a mirar más allá de su propio ombligo (el que constituyen sus productos y servicios) y a ser genuinamente curiosas por todo aquello que mueve de verdad a las personas. Algunos blogs revelan más sobre las inquietudes de las personas que la investigación de mercados al uso. Y la monitorización de las redes sociales pone a disposición de las marcas el “feedback” directo del consumidor (emanado para más inri de múltiples canales). ¿La moraleja? Las marcas deben bajarse del pedestal y entablar un diálogo directo con el consumidor (para conocerlo mejor).

3. Dar más poder a aquellos con ganas de hacer cosas

Antaño el poder estaba en manos de unos pocos que a través de la formación estaban en posesión de nuevos conocimientos y construían su dominio utilizando tales conocimientos a modo de pilar. Hoy el poder pertenece aquellos que traen conocimientos fácilmente accesibles a contextos sistemáticos y flexibles y convierten tales conocimientos en acciones.

En la nueva era digital el poder es mucho más democrático y las marcas están obligadas a convertir a las personas en creadoras (de sus propios producto y anuncios, por ejemplo) a través del intercambio de conocimientos y de ideas y del “personal coaching”.

4. Hacer posible la participación

En las redes sociales las personas dan constantemente voz a sus propias opiniones, también a aquellas que son de naturaleza política y social, y tales opiniones viajan a veces por todo el mundo. El movimiento #MeToo es quizás el ejemplo más paradigmático. Nacido en las redes sociales, este movimiento echó rápidamente anclas en todos los rincones del planeta y alentó profundísimos cambios que hubieran llevado probablemente mucho más tiempo en el pasado.

Las marcas deben espolear la participación de las personas y hacerlo tanto en temas en los que ellas mismas están involucradas como en temas de cariz más social (y emparentados de alguna manera con ellas).

5. Establecer “role models”

Los viejos clichés publicitarios son terreno vedado para las marcas en el nuevo contexto digital. En lugar de perpetuar antediluvianos y caducos clichés, las marcas deben colgarse del brazo de “role models” tan contemporáneos como inspiradores.

Esto es lo que hace precisamente Nike en el anuncio “Unlimited Courage”, en el que copa todos los flashes Chiris Mosier, el primer atleta transgénero en el equipo olímpico estadounidense.

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