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7 lecciones (regadas con muchos Martinis) que las marcas pueden aprender del agente 007

bondIan Fleming, el padre literario de James Bond, moría hace 51 años dejando tras de sí un legado de 14 novelas y algunos relatos cortos sobre el que es probablemente el agente secreto más famoso de todos los tiempos.

Cuando Fleming fallecía en 1964, a la poderosísima marca por él alumbrada, el agente 007, le quedaban todavía muchas aventuras (y películas) por vivir.

La saga cinematográfica protagonizada por Bond se inició en 1962 con la película Dr. No, protagonizada por Sean Connery. Mucho ha llovido desde entonces, en concreto 23 filmes más sobre el intrépido (y seductor) agente 007.

Spectre, la última entrega de la famosa franquicia, aterriza en los cines el próximo 6 de noviembre. Y lo hará, como siempre, con la intención de buscar el taquillazo.

De una marca tan exitosa como James los “marketeros” pueden aprender muchas cosas. A continuación, y de la mano de W&V, desmenuzamos las lecciones «marketeras» más importantes que el agente 007 se guarda en la recámara de su revólver:

1. Bond es una marca que fiel a sí misma y acostumbrada a hacer bien todo lo que hace
Los ingredientes que las películas de James Bond meten en la coctelera son siempre los mismos: pistolas, gadgets, mujeres hermosas, coches de lujo y música pegadiza. Esta curiosa mezcla de ingredientes está regada asimismo por una buena cantidad de Martinis, la bebida preferida de Bond. A la amalgama se unen elegantes esmóquines hechos a medida, carismáticos secundarios como Q, M o Miss Moneypenny y, cómo no, malos malísimos. Si la marca 007 tiene tanto éxito es porque no rehúye de sí misma ni de sus señas de identidad.

2. Bond es una marca que no está nunca quieta y que es tremendamente flexible
Hasta la fecha seis actores distintos se han metido en la piel del agente 007. Y cada uno de ellos ha dejado su propia impronta en James Bond (sin despojarle, con todo, de su personalidad de siempre). En los guiones de la mítica saga cinematográfica han metido además mano múltiples autores y aun así las historias que vemos desfilar ante nuestros ojos en la pantalla grande tienen la esencia del Bond de toda la vida. En las marcas de éxito sucede lo mismo. Los actores (los directivos) cambian, pero las marcas no cambian a ojos del consumidor. Y si cambian lo hacen para bien, dejando claro al consumidor que saben moverse con los tiempos.

3. Bond es una marca con fans, no con meros espectadores
Cada nueva película de James Bond es una experiencia, no única y exclusivamente un filme. Por eso, la franquicia cinematográfica tiene legiones de fans repartidos por todos los rincones del planeta que beben los vientos por el agente 007 y que proclaman con orgullo aquello de “mi nombre es Bond, James Bond”. Las marcas de éxito no tienen clientes, tienen fans que enloquecen cada vez que la marca de sus amores tiene a bien lanzar un nuevo producto.

4. Bond no es una marca, es un icono
Más que personaje literario o cinematográfico, James Bond es una auténtica institución. Aunque no haya visto jamás una película del agente 007, toda la gente sabe quién es. Es una marca firmemente arraigada en la cultura popular. Como pueden serlo también Coca-Cola y Apple, que forman parte del ADN del consumidor desde hace muchísimos años.

5. Bond es una marca acostumbrada a romper las reglas, sus propias reglas
El inmovilismo es sinónimo de retroceso. Y más en la nueva era digital, en la que los cambios se suceden a la velocidad del rayo. La marca James Bond se hace eco en sus películas de los cambios sociales, económicos y tecnológicos que tienen lugar en el mundo entre película y película. Y si tiene que romper reglas, sus propias reglas, las rompe. De hecho, el sustituto de Daniel Craig a bordo de la saga podría ser Idris Elba, que se convertiría así en el primer James Bond negro. Muchos fans quieren ver a Elba metido en la piel del agente 007, pero la última palabra las tendrán los productores de la franquicia. La marca James Bond es tan fuerte que es ella misma la que define sus propias reglas, no los consumidores. Muy pocas marcas tienen en realidad los arrestos para actuar de esta manera.

6. Bond es una marca que es emocional, no lógica
Las aventuras del agente 007 son muchas veces absolutamente inverosímiles. Sus argumentos tienen muy poco de sesudos y mucho de fantasiosos. Pero ahí radica precisamente el secreto de su éxito. Como todas las marcas exitosas, la marca James Bond conecta con el consumidor a través de la emoción, no de la lógica.

7. Bond es una marca cuya historia nunca se agota
En 2012 Skyfall recaudó más de 1.000 millones de dólares en taquilla. Sólo Los Vengadores de Marvel lograron aventajar a esta película en taquilla. La marca James Bond es una historia venerada por el público y su historia (o más bien sus historias) nunca se agotan. La fábrica de historias de las marcas exitosas debe funcionar siempre a pleno rendimiento. Una marca de éxito no puede permitirse el lujo de que se le agoten las ideas.

 

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