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American Apparel vuelve a tropezar en la misma piedra de siempre (la del sexismo)

americanapparelPara el "Black Friday" la cadena estadounidense de tiendas de ropa American Apparel, actualmente insolvente, tenía previsto echar toda la carne en el asador para que las billeteras de sus clientes se abrieran de par en par, pero quería hacerlo a costa de sus pobres empleadas.

Su intención era que, con ocasión de tan importante efeméride "marketera", sus trabajadoras lucieran una camiseta con un eslogan inequívocamente sexual (o al menos con un doble sentido que no parece ni mucho menos casual): "Ask me to take it all off" (Pídeme que me lo quite todo).

Ante semejante ocurrencia, a American Apparel no han tardado en lloverle las críticas. La ocurrencia fue destapada, por cierto,  por una empleada de American Apparel que informó de manera anónima mediante un email a la web de noticias Jezebel.com del último despropósito de su empresa.

“Creo que el eslogan es repugnante y falto de buen gusto”, dice la joven. “Si me pongo la camiseta, American Apparel está otorgando el derecho a sus clientes de molestarme a mí y a mis compañeras”, añade.

En muchas de las tiendas de American Apparel al otro lado del charco trabajan jóvenes que van todavía al instituto, por lo que el eslogan de marras resulta aún más problemático (y polémico).

Según la joven que puso al tanto a Jezebel.com del último desatino de American Apparel, la compañía habría “recomendado expresamente” a sus empleadas lucir la camiseta de la discordia o en su defecto una pegatina con el mismo eslogan con motivo del “Black Friday”.

Ni que decir tiene que semejante confidencia desató una furiosa ola de críticas en las redes sociales.

Y American Apparel, por fin consciente de lo descabellado de su idea, ha decidido, según Jezebel.com, desechar la idea de vestir a sus empleadas con semejante (y provocativa) camiseta.

No es la primera vez que American Apparel se ve en el ojo del huracán a cuenta del sexismo. Y no sólo en lo referente a su publicidad, teñida de referencias sexuales, sino también en lo respecta al trato dispensado a las empleadas de las compañías.

Tras la marcha de Dov Charney, el instigador del sexismo que hizo famosa en todo el mundo a American Apparel, Paula Schneider ha tomado las riendas de la compañía y lo ha hecho con el propósito de condimentar la marca con la dosis justa de sexo. Sin embargo, y a juzgar por la camiseta con la que la compañía quería vestir a sus trabajadoras este “Black Friday”, está claro que American Apparel está todavía bastante lejos de curarse de su adicción al sexo.

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