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Anti-Trump, S.A.: Las empresas "born in USA" se lían a tortas con el presidente de EE.UU.

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Donald Trump no lleva ni tres semanas instalado en la Casa Blanca, pero en tan cortísimo espacio de tiempo no han parado de lloverle las críticas.

Al nuevo presidente de Estados Unidos le han caído «chuzos de punta» en los últimos días desde casi todos los flancos, también desde un evento a priori apolítico: la Super Bowl.

El pasado domingo 111 millones de espectadores, los que vieron la final de la Liga Nacional de Fútbol de Estados Unidos (NFL), fueron testigos de cómo varias empresas lanzaban unos cuantos “puñales” en forma de anuncios al magnate estadounidense (acostumbrado también, por otra parta, a lanzar “puñales” a diestro y siniestro).

Especialmente críticas se han mostrado con Trump durante las últimas semanas las compañías oriundas de Silicon Valley. El pasado lunes Apple, Netflix y otras 95 empresas tecnológicas firmaron, sin ir más lejos, un escrito contra el controvertido veto migratorio del máximo mandatario de Estados Unidos.

¿Por qué se han convertido tantísimas empresas “born in USA” en adalides (repentinas) de la tolerancia y la democracia? ¿No está reñido de alguna manera su posicionamiento anti-Trump con el que debería ser su último objetivo en el mundo (vender y ganar dinero)? En realidad no. Las compañías que critican a Trump no hacen sino velar por sus propios intereses.

Cuando Silicon Valley combate el controvertido decreto migratorio de Trump, es porque necesita programadores extranjeros para seguir siendo el valle más tecnológico (y próspero) del planeta.

Si Coca-Cola emitió el pasado domingo durante la Super Bowl un anuncio en el que el himno “America the beautiful” era interpretado en varios idiomas, es porque la célebre marca de refrescos quiere aumentar sus ventas fuera de Estados Unidos.

http://www.youtube.com/watch?v=LhP5sDUnF6c

Y puede que la empresa especializada en materiales de construcción 84 Lumber fuera extraordinariamente valiente lanzando en la Super Bowl un spot tan abiertamente crítico con el polémico muro de Trump. Pero su valentía le ha valido también muchísima popularidad a una compañía que era hasta hace poco prácticamente una desconocida, explica David Böcking en un artículo para Spiegel.

Cuando critican a Donald Trump, las marcas actúan inevitablemente guiadas por sus propios intereses personales. Sin embargo, ello no hace menos valioso su rechazo al flamante (y lenguaraz) presidente de Estados Unidos, sino todo lo contrario.

Trump está poniendo en peligro los principios básicos de la democracia liberal. Y recordemos en el corazón que hace palpitar al liberalismo es la protección contra la arbitrariedad del estado (salvaguardada siempre por un sistema judicial independiente).

El mismo liberalismo que otorga libertad a las personas se la concede también a las empresas, que apuestan por la apertura de los mercados y simpatizan lógicamente con los inmigrantes (que no dejan de ser mano de obra barata).

Y Trump, que responsabiliza a la globalización de todos los males que acucian a su país, está en contra de los mercados abiertos y la inmigración que tantísimo benefician a las grandes empresas.

Estados Unidos es hoy el gigante económico que es en la actualidad gracias a los inmigrantes que levantaron en su día importantísimas empresas como Google, Procter & Gamble, Apple o McDonald’s y también a los mercados huérfanos de fronteras que Trump pretende volver a instaurar.

Puede que las empresas que se posicionan contra Trump lo hagan por puro egoísmo, pero también porque están (bastante) convencidas de lo que defienden. Y eso tiene también muchísimo mérito.

 

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