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AnunciantesDonald Trump se convierte en piñata gracias a una marca.

Es necesario saber dónde aparece su publicidad

Cuando los anunciantes ayudan a financiar la desinformación que derivó en el asalto al Capitolio

Jake Dubbins, Managing Director of Integrated Ethical Agency Media Bounty and Co-chair of the Conscious Ad Network (CAN), ha elaborado en The Drum un análisis de cómo los anunciantes han ayudado a que esto ocurra con la financiación de la desinformación que ha derivado en esta agresión a la democracia sin precedente en Norteamérica.

La democracia de los Estados Unidos pasa uno de los momentos más difíciles de su historia tras el ataque y asalto al Capitolio por parte de un grupo de ultras seguidores del Presidente saliente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante la ratificación del elegido como nuevo dirigente del país, Joe Biden.

Lo cierto es que muchos fueron los que se asombraron de este hecho, totalmente reprobable, que tacharon de ‘inesperado’. Sin embargo, no lo ha sido tanto. Jake Dubbins, Managing Director of Integrated Ethical Agency Media Bounty and Co-chair of the Conscious Ad Network (CAN), ha elaborado en The Drum un análisis de cómo los anunciantes han ayudado a que esto ocurra con la financiación de la desinformación que ha derivado en esta agresión a la democracia sin precedente en Norteamérica.

Que una noticia falsa, conspiración o desinformación en general se propaga de una manera más rápida y fácil que nunca a lo largo y ancho de la red de redes es un hecho indiscutible. «Los niveles industriales de mentiras servidos por algoritmos y luego dados aún más oxígeno por algunos medios impresos y de radiodifusión han creado un universo alternativo para algunas personas», señala Dubbins, «Además, las teorías incluyen a los pedófilos satanistas que dirigen el Partido Demócrata de Estados Unidos, el robo de las elecciones, el reemplazo deliberado de poblaciones blancas, el coronavirus como un engaño, los hospitales vacíos y las vacunas contra el coronavirus que contienen microchips para que Bill Gates pueda controlarnos».

Todas estas noticias falsas sirven de verdad para muchos fanáticos que claman libertad en el país de las oportunidades. El gran problema que surge de esto es que, si ya es fácil propagar desinformación en pleno siglo XXI, lo es más cuando estas ‘noticias’ están financiadas y monetizadas mediante la publicidad. «¿Quieres hacer algo de dinero? Bueno, entonces inunde la zona con mierda, encienda los anuncios y observe cómo llega el dinero», comenta.

Tras el intento de lo que Dubbins llama ‘golpe’ las páginas sobre conspiración y noticias falsas se llenaron de beneficios incitando a la violencia, también las redes sociales. De ahí que Twitter y Facebook decidieran eliminar los perfiles incendiarios de Donald Trump en sus plataformas. Es un paso pero no parece suficiente, porque un baneo de unos días no sirve para frenar el odio que se vierte en redes sociales. «Se necesita un esfuerzo concertado y conectado a escala mundial«, señala. Esto es así porque no se trata de publicaciones que se puedan medir con los dedos de las manos, son niveles «industriales» de desinformación que, en muchos casos, está monetizada.

«La Red de Publicidad Consciente ha estado advirtiendo sobre esto durante años. En diciembre de 2018 advertimos a la Asamblea General de la ONU que la extrema derecha estaba organizada y socavaba activamente un acuerdo multilateral sobre migración: el Pacto Mundial para las Migraciones. La extrema derecha logró inundar la zona de mierda. Países como Estados Unidos, Australia, Polonia y Brasil se retiraron. El gobierno belga colapsó. El resultado más siniestro – el terrorista de Christchurch que mató a 51 personas tres meses después había grabado en el cañón de su arma – ‘Aquí está su pacto de migración'», explica Dubbins.

¿Estoy financiado sitios web ultras, de supremacía blanca o de desinformación?

La primera pregunta que se tiene que hacer un anunciante es si su marca está financiando este tipo de contenidos incendiarios y violentos que llevaron, como en Estados Unidos, al asalto del Capitolio.

«Lo que no haría es instruir a mi agencia para que bloquee palabras como «insurrección», «golpe de estado» o «disturbios» porque luego retirarán los fondos para las noticias. Luego repetimos los mismos errores cuando la industria bloqueó las palabras ‘coronavirus’, ‘George Floyd’ o ‘Black Lives Matter ‘. Las noticias, en general, son un buen lugar para anunciarse. Los sitios web de las milicias supremacistas blancas no lo son. Pregunta las preguntas. Haz la debida diligencia. No es difícil, pero requerirá esfuerzo», afirma.

En definitiva, ahora más que nunca, se torna necesario que saber dónde aparece su publicidad. Hay que tener en cuenta que el daño, el odio, la desinformación que campa a sus anchas en redes sociales es un daño que amenaza al mundo real y su democracia. «Es hora de que todos den un paso al frente. Las plataformas. Anunciantes. Medios de comunicación. Gobiernos. Ahora», finaliza.

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