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Las palabras que los empleados de Apple no pueden osar pronunciar

Apple no permite que estas palabras "malditas" salgan de los labios de sus empleados

A fin de despojar el lenguaje de toda impronta negativa los trabajadores de Apple tienen terminantemente prohibido usar palabras como "problema", "colgarse" o "bloquearse".

appleApple, que no deja nada al azar, da a sus empleados detalladísimas instrucciones sobre cómo deben encauzar sus conversaciones con el cliente. Tanto que de labios de los vendedores de sus tiendas no pueden brotar palabras potencialmente problemáticas como "problem" (problema), "bug" (virus), "crash" (bloquearse) o "hang" (colgarse).

Estas palabras “malditas” que los trabajadores de la empresa de la manzana no pueden osar pronunciar jamás están recogidas en el manual interno de Apple al que ha tenido acceso el diario The Guardian.

Evitando este tipo de terminología los de Cupertino desean que el lenguaje empleado por los empleados de sus tiendas sea ajeno totalmente a los problemas (al menos de cara al cliente).

En lugar de decir que el dispositivo está bloqueado o que está colgado los trabajadores del Genius Bar de Apple deben indicar (de manera mucho más suave) que el gadget “no reacciona”.

A fin de evitar palabras teñidas de negatividad como “problema” o “fallo” los trabajadores de la compañía de Cupertino deben optar por términos de carácter más neutral como “estado” o “situación”.

De acuerdo con The Guardian, los trabajadores de Apple deben valerse de lenguaje de corte emocional a fin de clavar al cliente el aguijón de las compras. En este sentido, la compañía liderada por Tim Cook insta a sus empleados a comunicarse de manera empática con el cliente con el último objetivo de controlar la “customer experience”, reducir posibles tensiones y dar alas a la satisfacción de la clientela.

Cuando un cliente se presenta en la Genius Bar con un problema con su dispositivo de Apple, el empleado debe expresar compasión por el cliente y disculparse por las complicaciones derivadas del incidente. Aun así, el trabajador debe evitar a toda costa señalar con el dedo el producto de Apple como el origen del problema.

Constreñidos por normas verbales tan estrictas, los vendedores de Apple se enfrentan a situaciones que son a veces a todas luces veces absurdas. Los empleados tienen, por ejemplo, terminantemente prohibido expresar que no pueden seguir prestando ayuda al cliente. Y por eso la conversación con el cliente se queda atrapada en ocasiones en un disparatado bucle.

No es la primera vez que Apple se ve en la picota por las particulares normas que impone a sus empleados. En 2015, sin ir más lejos, varios trabajadores dirigieron una queja a Tim Cook, CEO a Apple, para lamentarse de los controles a los que eran sometidos en sus bolsos por temor a eventuales robos (perpetrados por ellos mismos) en las tiendas de la empresa de la manzana.

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