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Apple se está convirtiendo en una compañía diferente

appleApple siempre se ha enorgullecido de tener la vista puesta en el futuro y ser capaz de reinventarse pero lo cierto es que la compañía de la manzana se encuentra muy a gusto viviendo en su pasado. Hace 30 años Steve Jobs presentaba el Macintosh original en el Centro Flint de Cupertino (California), mismo lugar que por su simbolismo Tim Cook escogió el pasado 9 de septiembre para presentar la nueva generación de iPhones de la compañía y desembarco en el mundo de los wearables. “Este es el siguiente capítulo en la historia de Apple“, anunciaba Cook en un tono muy parecido al utilizado por Jobs en el mismo escenario en 1984.

Analistas, consumidores e inversores clamaban por una prueba que demostrase que Apple era capaz de sorprender con sus productos como sucedía en la época de Jobs en un momento en el que las ventas del iPad se han debilitado y el iPhone representa más de la mitad de los ingresos de la empresa.

A pesar de todo se puede observar un cambio de rumbo en el gigante tecnológico. Apple inicia un camino en el que se centra menos en el hardware y pone la vista en una combinación de software, servicios de datos y atención a los socios.

Está perdiendo cuota de mercado frente a rivales como Samsung o Xiaomi cuyos sistemas operativos representan el 71% de los smartphones del mundo. Además nos encontramos con el problema de que el precio medio de los teléfonos de Apple es de 609 dólares frente a los 249 de sus competidores según los últimos datos ofrecidos por la firma de investigación de mercado IDC. Esto según los analistas estaría convirtiendo a Apple en una especie de empresa de artículos de lujo.

Un claro ejemplo de esto es el lanzamiento del Apple Watch. Un dispositivo que ha requerido grandes esfuerzos por parte de la compañía pero cuyo precio de salida es de 349 dólares y sólo se puede utilizar en combinación con un iPhone. Aun así son muchos los que continúa fieles a la compañía y el reloj de Apple tiene como objetivo ayudar a la firma a expandirse hacia nuevas áreas como es el caso de los pagos móviles.

Al mismo tiempo Apple está tratando de abrirse más a los socios lo que supone un gran cambio para la compañía. Michael Cusumano del Sloan School of Management del MIT explica que “siempre ha habido una gran tensión entre mantener el control y la apertura”. Jobs siempre vio los productos de la compañía como auténticas obras de arte y nunca quiso separarlos de esta hasta que su equipo se rebeló en 2003. Tres años después de su muerte la empresa parece querer ir más allá con el objetivo de atraer a nuevas compañías que contribuyan a su ecosistema para hacerlo más atractivo.

A principios de este año Apple anunciaba una alianza con IBM además de una serie de cambios que hacían más fácil el trabajo para los desarrolladores externos de aplicaciones para el iPhone y, en principio, el Apple Watch tendrá apps de terceros. Pero lo cierto es que esta apertura no sólo se aplica a la tecnología sino que también afecta a su círculo más íntimo de ejecutivos. Además también hemos asistido a la compra el pasado mes de mayo a la compra de Beats por 3.000 millones de dólares y para su sistema de pagos móviles se ha asociado con empresas como Whole, Foods y Walgrees entre otras empresas de tarjetas de crédito entre las que se incluyen MasterCard y Visa. Incluso esta apertura podría ir más allá para mantenerse al día con el ecosistema de Google

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