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Apple y su viaje (lleno de baches) de los iPhones a los iCars

appleDespués de haber reinventado el mercado de los ordenadores personales y de los móviles, Apple tiene un nuevo objetivo en el horizonte: ponerse al volante de la industria automovilística.

Según The Wall Street Journal, la empresa de la manzana levantará el telón del coche eléctrico que tiene actualmente en talleres en 2019. Llevamos oyendo oír de un posible debut de los de Cupertino en el mercado de la automoción desde hace años. Y lo cierto es que los rumores están abandonando poco a poco las arenas movedizas de la especulación para adentrarse en el terreno, mucho más seguro, de la realidad. El proyecto automovilístico de Apple, bautizado con el nombre de Titán, emplea actualmente (eso dicen los expertos) a alrededor de 600 personas.

Con aproximadamente 200.000 millones de dólares en sus arcas, Apple tiene dinero de sobra para embarcarse en esta nueva aventura. A sus fans, siempre ávidos de novedades, les vuelven locos las luces de neón y en los últimos tiempos las luces de neón que la empresa de la manzana ha tenido a bien ofrecerles han sido menos rutilantes de lo normal. El Apple Watch, su última “criatura”, no ha terminado de calar en el “corazoncito” de los “fan boys” de Apple. Y el “show” de los de Cupertino a principios de este mes se les ha antojado a algunos excepcionalmente aburrido. Por este motivo, un iCar ayudaría probablemente a recuperar la alegría perdida a los enfervorecidos fans de Apple, y lo que es mejor, llenaría aún más sus arcas. El mercado automovilístico es al fin y al cabo tremendamente lucrativo y sólo durante el año pasado generó ventas valoradas en 2 billones de dólares.

Sin embargo, el mercado de la automoción es muy distinto del mercado en el que desenvuelve actualmente Apple, un mercado en el que los iPhones son casi de usar y tirar. El ciclo de recambio de un iPhone es de apenas dos años. El de los coches es lógicamente bastante mayor. Y luego están los márgenes de beneficios, que son completamente diferentes en uno y otro mercado. Actualmente, y gracias a sus “juguetitos” electrónicos, la empresa de Cupertino disfruta de unos boyantes márgenes beneficios del 40% que están a años luz de los de los fabricantes automovilísticos, inevitablemente mucho más raquíticos. BMW, una de marcas más rentables de la industria automovilística, presume, por ejemplo, de márgenes de beneficios de apenas el 20%.

No podemos olvidar, por otra parte, que el sector automovilístico está mucho más regulado que el mercado de la electrónica de consumo donde se ha hecho fuerte Apple. ¿Lo peor? Que en el futuro estará casi con toda seguridad más regulado y los fabricantes, sobre todos los noveles en este sector, se las verán y se las desearán para cumplir con los estándares de seguridad y de emisión de gases.

La dilatada experiencia de Apple en el universo móvil será sin duda una ventaja en su debut en el mercado automovilístico. El futuro de este mercado pasa, al fin y al cabo, por los coches conectados. Aun así, conviene no olvidar que los riesgos asociados a los coches conectados son de una índole totalmente diferente a los riesgos asociados a los dispositivos móviles. Esta misma semana conocíamos que un peligroso “malware” había logrado abrirse paso en algunas apps de la Apple Store. Esta noticia es problemática, pero no desastrosa para la empresa de la manzana. Muy distintas serían, no obstante, las cosas si ese mismo “malware” lograra introducirse algún día en el iCar. Las consecuencias serían entonces literalmente mortales para los de Cupertino.

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