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Audi y Mercedes piden al Gobierno alemán una legislación contra el "intrusismo" de Google

ALEMANIA2El sistema Android Auto permite utilizar el teléfono móvil en el coche sin tener que usar las manos. Ya lo hizo Apple con CarPlay, una herramienta que permitía llevar el sistema operativo Isis en el salpicadero del coche. Android Auto llegará este año, y como aseguró el pasado junio Andy Brenner, director de productos de automoción de Google, ya tiene acuerdos para implementar el sistema operativo en los vehículos de hasta 40 fabricantes.

Pero esta idea no ha gustado a todo el mundo. Audi y Mercedes están presionando en Alemania para que se legisle a favor de sus marcas y así controlen sus coches frente al intrusismo que supone el software de Google. Ni fabricantes ni políticos quieren que la industria insignia del país se diluya si Google obtiene acceso a los datos sobre los hábitos y el comportamiento del cliente y su situación en cada momento. “Los datos que recogemos son nuestros y no de Google”, dijo Rupert Stadler, el CEO de Audi.

El gobierno de Merkel está de acuerdo con los fabricantes alemanes, y no quiere que Google consiga una posición de monopolio como socio para el desarrollo de coches conectados. Joachim Pfeiffer, portavoz de política económica y energética del grupo de la canciller, ha asegurado que “no debemos bajo ninguna circunstancia dejar que nuestro desarrollo se vuelva dependiente de empresas como Google”.

Google se defiende y habla de “conversaciones” con los fabricantes de automóviles para desarrollar tecnologías que recorten el número de accidentes o reduzcan emisiones con rutas de transporte más eficientes, así como ha anunciado su “Open Automotive Alliance”, una asociación de fabricantes de coches cuyo objetivo sea acercar la plataforma Android a los vehículos (a la cual aún faltan las respuestas de Mercedes y BMW).

Y es que los alemanes aún recuerdan los casos de Nokia y Ericsson, fabricantes europeos que permitieron en su momento que Google obtuviera el poder mediante el uso del sistema operativo Android, y que en solo cinco años dejaron de fabricar teléfonos. Alemania achaca estos casos de fin de producción a la responsabilidad de las empresas por haber cedido ante Google.

Los operadores móviles han visto su oportunidad ante la negativa alemana y se han ofrecido como intermediarios entre los fabricantes de coches y las empresas de software. “No queremos desafiar a los fabricantes sobre qué hacer con los datos”, ha asegurado Erik Brenneis, que dirige la sección de negocio de los coches conectados de Vodafone. Asegura que el operador móvil actúa como un conducto de la información, por lo que a diferencia de Google, no interferirá en la experiencia de los conductores.

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