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Lo barato se queda demodé y a las marcas de lujo les llueven los millones (otra vez)

lujoDurante la última crisis económica mundial, cuyas desastrosas consecuencias siguen notándose lamentablemente en el bolsillo de muchísimos consumidores, lo barato se puso de moda. Y las marcas que se preciaban de agasajar al consumidor con precios económicos y asequibles alcanzaron el summum de la popularidad.

Sin embargo, los nubarrones de la recesión se van disipando poco a poco en el horizonte y los consumidores se están dejando picar de nuevo por el gusanillo del lujo. Que se lo digan, si no, al conglomerado francés del lujo LVMH, que ha sorprendido a propios y extraños con sus últimos y robustos resultados trimestrales.

La empresa, propietaria de Louis Vuitton, Dior y Tag Heuer, entre otras marcas de lujo, se las ingenió para incrementar su facturación en un 6% hasta los 9.140 millones de euros durante el último trimestre.

Analistas consultados por Thomson Reuters esperaban, no obstante, que los ingresos trimestrales de LVMH no superaran la barrera de los 8.910 millones de euros.

A los fenomenales resultados trimestrales de LVMH han contribuido, y mucho, los consumidores chinos y norteamericanos, que abrieron su cartera de par en par durante el último trimestre para comprar productos de las marcas de la multinacional gala.

Las divisiones de ropa y de artículos de piel de LVMH, donde se integran marcas como Dior y Kenzo, cogieron impulso durante el último trimestre y arrojaron un crecimiento del 5%. Los expertos esperaban, con todo, que estas dos importantísimas divisiones pegaran un brinco de apenas el 2%.

En la vieja Europa el negocio de LVMH se ha desarrollado en general de manera muy positiva, con la excepción de Francia, donde la caída del turismo, fruto de los ataques terroristas sufridos por el país vecino en los últimos meses, se ha dejado notar sensiblemente en las arcas del grupo francés.

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