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Javier Mariscal: "Muchos anunciantes no le han pillado aún el truco al briefing"

Javier Mariscal: "Muchos anunciantes no le han pillado aún el truco al briefing"Del vientre de su portentoso pincel nació hace ya unos cuantos años una de las mascotas de marca más queridas y recordadas por los españoles y el resto del mundo en general: el entrañable Cobi de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

El diseñador valenciano Javier Mariscal, que se define a sí mismo como un “creador de imágenes”, convirtió a aquel mítico perro de estilo cubista en un icono que sigue grabado a fuego en las retinas de aquellos que tuvieron a bien ser testigos de las que se jactan de ser las mejores Olimpiadas de la historia: las de Barcelona 92.

Mariscal llevó hace ya 25 años la marca Barcelona 92 a la cima gracias a su inconmensurable e inclasificable talento, el mismo que “parió” al legendario Cobi. Pero a lo largo de su dilatada carrera profesional este valenciano de nacimiento y barcelonés de adopción ha puesto sus inspiradísimas musas al servicio de más marcas. Sobre su relación con las marcas (y mucho más) ha charlado hoy con Risto Mejide, presentador, escritor y socio fundador de la agencia AFTERSHARE, en el marco del Día A del Club de Creativos.

Aunque Cobi continúa un cuarto de siglo después pegado como una lapa al diseñador, Mariscal le ha quitado importancia a la que probablemente su creación más emblemática durante su charla con Risto. “Presenté uno de mis mamarrachos y resulta que lo cogieron”, bromea.

En cuanto a su relación con las marcas, el famoso diseñador reconoce que tratar con los anunciantes es a menudo complicado. “Lo de hacer briefings no se les da demasiado bien”, asegura Mariscal, al que en el transcurso de su entrevista con Risto no le han dolido prendas a la hora de hablar en tono crítico (y bromista) de marcas como el El Corte Inglés. “Odio profundamente a El Corte Inglés, a Telefónica y a Transmediterránea, entre otras muchas marcas”, admite Mariscal.

Enfrentado a clientes particularmente cargantes y quisquillosos, Mariscal, que ha dado buena prueba de su carácter absolutamente ingobernable durante su conversación con Risto, se ha atrevido en alguna ocasión a espetarles: “¿Ves esa puerta? Pues si la abres, está la calle”.

Desde el punto de vista de Mariscal, “para vender una idea, hay que ponerle pasión, ilusión, mimo y jugar con el cliente” (siempre que éste se deje, claro está).

Mariscal ha hablado también de la transición online de su negocio. No en vano, el diseñador valenciano vende sus creaciones desde una página web. “Lo de los algoritmos y Google es un auténtico lío”, confiesa. “Google es complicado, pero yo estoy estudiándolo”, admite el icónico diseñador, que dice estar gordo “porque me como las palabras”.

Aparte de a Google, con el que Mariscal tiene una relación de amor-odio, el diseñador no le quita tampoco ojo a las redes sociales, sobre todo en Instagram, donde publica fotos de sus creaciones. “Me estoy todavía poniendo las pilas en lo que a las redes sociales se refiere”, dice.

Peor concepto tiene, sin embargo, Mariscal de la omnipresente inteligencia artificial que, a su juicio, “es aún bastante cortita”.

En su participación en el c de c Mariscal ha tenido asimismo la oportunidad de charlar con Risto sobre la escasa presencia de mujeres en el universo de la creación (y también otros ámbitos). “No hay más que ver el gabinete de Rajoy. ¡Qué vergüenza!”, bromea.

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