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COCA-COLA, UNA JOVEN DE 120 AÑOS

A pesar de ser una de las marcas más famosas y, para muchos, indiscutible símbolo de modernidad, Coca-Cola cumple este 8 de mayo nada menos que 120 años. Los ocho millones de trabajadores con los que cuenta hoy la compañía dejan atrás a aquellos 20 de finales del siglo XIX.

Aquel innovador sirope a base de extracto de hoja de coca y nuez de cola que aliviaba las jaquecas y curaba las afecciones de nervios, es conocido hoy por el 94% de la población mundial, dispone de 1.145 plantas embotelladores en todo el mundo, es el producto más ampliamente distribuido -es adquirido en 232 países-, y cada segundo es consumida por 10.450 personas en el planeta.

Coincidiendo con su 20 aniversario, la empresa -que ya cuenta con más de 400 referencias de bebidas refrescantes- lanzará esta semana un nuevo producto a escala mundial, que hasta ahora ha mantenido en secreto y que califica como “el más importante de los últimos años”. Un lanzamiento que se suma a otros recientes como la bebida de fruta y té verde V&T, o la versión azul de la tónica Nordic Mist.

Elaborada por primera vez en 1886 en una botica de Atlanta (Georgia) gracias a la fórmula desarrollada por el farmacéutico John S. Pemberton – la Merchandise 7X, esa que hoy sólo conocen dos personas en el mundo y que permanece a buen recaudo en el SunTrust Bank Building de Atlanta-, recibió el nombre por mera intuición empresarial. El socio y contable de la empresa que fundó Pemberton, Frank Robinson, bautizó el producto con el nombre de Coca-Cola, previendo que las dos ´C´ adornarían bien los carteles publicitarios, y no se equivocó.

La publicidad como principal pilar

Prueba de esta visión acertada es que, 120 años más tarde, Coca-Cola es un verdadero ejemplo de marketing que, sin modificar nada ni el producto ni el nombre, mantiene su interés desde sus inicios precisamente en su innovación publicitaria – en 2004, la empresa invirtió nada menos que 1.057 millones de dólares (1.190 millones de euros), en publicidad, el 7% de su facturación-.

Sólo tres semanas después de salir a la venta, aparecieron en la sección de anuncios por palabras del Atlanta Journal Constitution los primeros reclamos de Coca-Cola, que pretendían atraer a los consumidores con eslóganes como ´Coca-Cola…¡deliciosa!, ¡refrescante!, ¡estimulante!, ¡vigorizante!´. En 1891 sus propietarios –Asa Candler, John Candler y Frank Robinson, invertían ingentes sumas de dinero en publicidad –11.000 dólares anuales de la época-. Tres años después, la compañía ya optaba por el merchandising al promocionar la enseña en calendarios, murales, bandejas y relojes.

Pero sin duda, la base de la expansión del refresco fue tratar de posicionar el producto en todos los lugares donde pudiese haber consumidores interesados. De este modo, en sólo cuatro años de vida consiguió estar presente en todos los Estados del país y hoy es la segunda expresión más pronunciada en el mundo, por detrás de las siglas OK.

Entre sus conocidos lemas, recordamos frases míticas como ´Todo va mejor con Coca-Cola´, ´Una Coca-Cola y una sonrisa´, ´Sensación de vivir´ o ´La chispa de la vida´, hasta culminar este año con ´El lado Coca-Cola de la vida´. Y es que la publicidad ha sido siempre uno de sus pilares fundamentales. Los trabajos de Norman Rockwell, ilustrador de los clásicos carteles de la marca, son considerados iconos publicitarios de la primera mitad del siglo XX.

Una marca con historia

Las primeras Coca-Colas se despachaban a través de fuentes a presión, y aunque se llegó a un acuerdo para embotellar la bebida en EE UU, no fue hasta sus casi 30 años de vida, en 1915, cuando el refresco adoptó un envase único de cristal, la popular botella contour, diseñada por Alexander Samuelson. Un envase que fue producto de un concurso para unificar los envases y evitar imitaciones, en el que la única directriz es que la botella pudiese ser reconocida inmediatamente, incluso a oscuras. Lejos de los rumores que ligan la sinuosidad del envase a la contorneada silueta de la actriz Mae West, el diseño del vidrio se basó en la aflautada forma de la nuez de cola.

Las primeras embotelladoras fuera de EE UU se instalaron en 1906 en Panamá y Cuba. Tras la I Guerra Mundial Ernest Woodruff compraba la mayoría de su capital para potenciar su exportación, pero el acontecimiento que marcó su despegue internacional fue la Segunda Guerra Mundial. Presente ya en 44 países, con la entrada de EE UU en el conflicto la compañía se propuso que todos los soldados estadounidenses pudiesen acceder a una botella, dondequiera estuviesen y sin importar el coste que pudiera tener para la empresa. Así, el refresco dio muestras de su adaptabilidad y se hizo lata para acomodarse al petate de los soldados norteamericanos.

La segunda Gran Guerra provocó que se interrumpiese el suministro de concentrado de Coca-Cola a Alemania, y el embotellador germano tuvo que ingeniar un nuevo producto que le permitiese seguir utilizando los equipos de producción. Nacía de este modo Fanta.

A España llegaría en los años veinte, aunque su difusión masiva se produjo en 1953. Diferentes musas del mundo de la prensa rosa, como Carmen Sevilla, Rocío Durcal o Marisol, fueron imagen del popular refresco en nuestro país. En la actualidad es, según un estudio de Append, la marca comercial que más recuerdan los consumidores españoles, y es favorita del 60% de ellos.

Muchas son las leyendas que han dado la vuelta al mundo relacionadas con la Coca-Cola, como que, por su culpa, imaginemos a Santa Claus con traje rojo, orondo, barba blanca y mejillas sonrosadas. Así aparecía por primera vez en un dibujo del ilustrador Haddon Sundblom concebido para las Navidades de 1931.

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