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Crónica de unos retrasos "anunciados": el (evitable) "Día de la marmota" de Vueling

vueling-retrasosLa operación salida de julio no ha podido comenzar con peor pie para miles de personas que habían confiado sus esperadas vacaciones a Vueling. Desde eternos retrasos (en el mejor de los casos) a las temidas cancelaciones la única respuesta que por el momento ha ofrecido la compañía ha sido “motivos operacionales”.

Durante los dos primeros días en los que se produjeron las primeras incidencias tan solo se vieron afectados un total de 12 vuelos, según los datos ofrecidos por Efe. Una cifra que alcanzó la veintena el pasado sábado 2 de julio afectando en el El Prat a casi 3.000 personas. La situación ha llegado a un punto en el que se ha tenido que reforzar la seguridad del aeropuerto tal y como informan desde el diario El Mundo.

Basta echar un vistazo a la hemeroteca para comprobar que esta situación no es nueva. El caos provocado por la empresa low cost propiedad de IAG (hermana de Iberia) ya se han repetido en anteriores campañas veraniegas.

Una anunciada mala planificación

Tal y como recuerdan acertadamente desde El Confidencial el verano pasado una mala planificación sumado al exceso de ofertas imposibles de abarcar para la compañía se tradujeron en el dudoso honor de ser la aerolínea que mayor número de retrasos acumuló.

Fuentes consultadas por El Confidencial cercanas a Vueling así como otros sindicatos como SEPLA (pilotos) y STAVLA (asociación del personal auxiliar de abordo), explican que el problema reside en que las escalas son demasiado cortas entre los vuelos, deficiencias técnicas, falta de coordinación entre los distintos departamentos, inexperiencia y, un punto que llama bastante la atención: escasez de personas de tierra así como de pilotos y aviones.

Una situación que se traduce en fallos operacionales que llegan a su punto máximo durante el periodo estival provocando un efecto dominó que hoy copa las páginas y horas en los medios de comunicación y, acaba con una paciencia cada vez más exigua de los pasajeros.

Lo más preocupante es la reacción de la aerolínea ante algo que ya sabía de sobra que iba a suceder. Las fuentes consultadas por El Confidencial revelan que la oferta de vuelos ofrecida es “inabarcable”. Motivo que podría encontrarse detrás del cese de la jefa de planificación tras advertir que la compañía no estaba preparada para dar respuesta a los servicios que ofrecía en plena temporada alta. Ahora duelen más esos “motivos operacionales” como única excusa con los que abríamos este artículo.

La respuesta de Vueling

Lo cierto es que el caos y, porque no decirlo, situación de anarquía que reina en Vueling no solo afecta a los pobres pasajeros sino que se materializa más fervientemente en los empleados. El Mundo recoge declaraciones de algunos de ellos que señalan que es imposible cubrir todas las operaciones que tienen por lo que se cancelan entre cuatro y cinco vuelos diarios.

El Comité de Vueling, una vez más, echa balones fuera atribuyendo la situación a la “nefasta gestión y previsión” de la anterior directiva. Ponen de manifiesto que no saben cómo reaccionar ante el cada vez más numeroso número de pasajeros a pesar de que las tripulaciones trabajan más horas de las que les corresponden al igual que el personal de tierra.

Al inicio de este texto enunciábamos una serie de problemas que están causando este efecto dominó. Los trabajadores aluden a uno de ellos como el más grave y desencadenante: Vueling ha reducido los tiempos de escala entre los vuelos hasta límites inasumibles. Esto hace que los retrasos vayan acumulándose por la noche lo que se traduce en que los trabajadores exceden las horas estipuladas de vuelo. Afirman estar recibiendo la misma información que los pasajeros afectados.

Las consecuencias para Vueling

Ahora Vueling no solo se enfrenta a las quejas y reclamaciones de los pasajeros afectados sino que podría haber consecuencias mayores. Recordemos que la Dirección General de Aviación Civil ha abierto, al menos en dos ocasiones, un expediente a Vueling por incumplimiento de la Ley de Seguridad Aérea por “presunta vulneración de los derechos del pasajero”, tal y como informan en El Mundo.

Unos expedientes que llevaron a Aviación Civil a sancionar a Vueling en 2004 con una multa de 1.065.000 euros por un total de 355 infracciones. Misma situación se produjo en 2007 aunque la sanción fue recurrida.

Este lunes 4 de julio al Generalitat de Cataluña ha convocado a una reunión a la dirección de Vueling con urgencia para que cambie su actitud y ponga todo lo que esté en su mano para poner fin a esta situación.

Por el momento los últimos pasos que se han dado en este tedioso proceso proceden de Vueling. La compañía, según publican en La Vanguardia culpa de la situación a la huelga de controladores aéreos que se producía en Francia el pasado 28 de junio. Una situación que obligó a la aerolínea a cancelar 56 vuelos teniendo que reubicar a más de 8.000 pasajeros.

En palabras de David García Blancas, director comercial de Vueling: “estamos mejorando bastante la puntualidad y, a primera hora de este lunes tenemos dos vuelos cancelados de los 700 que van a operar hoy”. Acepta que las operaciones están sobrepasando la capacidad de la compañía aunque están trabajando con todos sus medios para solucionarlo. Eso sí, no dan ningún tipo de garantías de que este fatal escenario se prolongue durante el verano.

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