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Cuando la mala imagen obliga a cerrar las puertas de una empresa: el caso Schlecker

La droguería alemana, Schlecker, lleva muchos años en el mercado como la tienda favorita de los habitantes de varias ciudades del país. Últimamente se ha visto afectada por cientos de publicaciones que hacen referencia a los escasos pagos a sus trabajadores y a el monitoreo de sus empleados bajo la implantación de videocámaras detrás de las cajas. Estas actitudes de los dueños de Schlecker han manchado la imagen de la empresa tanto que sus ganancias se han visto afectadas. Es por eso que los herederos de la compañía alemana han decidido cerrar 800 sucursales.

“En Schlecker se ha colado lentamente una cultura de miedo” opina Lars Schlecker, heredero de la compañía, quien ya tiene una estrategia bajo la manga. La remodelación de más de 1.500 tiendas no sólo cambiará el aspecto de Schlecker, sino también su actitud hacia sus empleados. Y es que lentamente, otras droguerías alemanas con menos sucursales en el país están haciendo el doble de ganancias que Schlecker, quien en su momento fue la droguería número uno.

Esta decisión de cerrar las tiendas por casi un año desea lograr un cambio de raíz en la compañía. Eliminar la mala imagen e introducir un cambio positivo en la cultura de la empresa. “Hemos considerado además incluir a nuestros trabajadores en uno de los nuevos anuncios de Schlecker” agregan los hijos herederos de la compañía.

Hasta el momento, todo apunta que esta droguería, que se ha visto afectada desde hace 3 años por las bajas, reabrirá sus puertas en el 2012. “Cuando volvamos a abrir las puertas de nuestras tiendas, nadie se acordará del viejo Schlecker” finaliza Lars.

 

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