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"Cumbre del Diésel": los fabricantes alemanes se comprometen a reducir hasta un 30% las emisiones

El 15 de septiembre de 2015 Volkswagen admitía haber utilizado un software ilegal con el objetivo de manipular las emisiones de gases tóxicos de más de 11 millones de motores diésel. Daba comienzo el "Diéselgate", un escándalo que puso en entredicho la hasta el momento excelente reputación del fabricante alemán de vehículos.

A finales de julio de 2017 la industria de la automoción germana se veía de nuevo en el centro de la polémica. La cabecera Der Spiegel revelaba que Daimler AG, Volkswagen, Audi, BMW y Porsche habían mantenido reuniones secretas con el objetivo de firmar un pacto para violar las leyes de competencia alemana. Un acuerdo ilegal que se ha mantenido durante dos décadas y que, tras salir a la luz, ha obligado al Gobierno alemán a tomar cartas en el asunto.

Con este telón de fondo llegamos al pasado 2 de agosto. Fecha escogida para la celebración de la popularmente conocida como “Cumbre del Diésel” en la que se han dado cita representantes del Gobierno alemán y los responsables de las principales empresas del sector de la automoción para reducir las emisiones contaminantes en Alemania.

¿Qué ha conseguido la "Cumbre del Diésel?

Una cita en la que se ha establecido que cinco millones de vehículos alemanes con motor diésel (vehículos Euro5 y Euro6) tendrán que llevar incorporado un nuevo software que reduzca sus emisiones.

Así de tajante se ha mostrado la Asociación de la Industria Automovilística Alemana (VDA), que añade que en esa cifra se incluyen los 2,5 millones de coches de Volkswagen a los que previamente se les habían impuesto mejoras.

Desde la citada asociación y según recogen desde ABC, estamos ante una medida que supone la misma reducción de emisiones que se conseguiría en el caso de limitar la circulación de vehículos que cuenten con un motor diésel. Se espera reducir las emisiones de óxido de nitrógeno entre un 25% y un 30%.

¿Quién se hará cargo de las medidas?

Unas mejoras que serán ofrecidas por Volkswagen, BMW, Opel y Daimler.

La VDA ha dejado claro que este tipo de cambios no tendrán coste alguno para el bolsillo de los usuarios, como tampoco repercutirán en la vida útil de los vehículos o en la potencia de sus motores.

Tras conocerse las medidas adoptadas en la “Cumbre del Diésel” los más críticos del sector del automóvil han dejado claro que son insuficientes para atajar el problema de las emisiones en Alemania. Su propuesta pasa porque se realicen cambios en los motores.

¿Cuáles serán las consecuencias?

Algo a lo que no parecen estar dispuestos los principales fabricantes de vehículos. Y es que la medida adoptada supone apenas un coste de 100 euros por coche mientras que la realización de cambios en los motores para reducir las emisiones haría ascender el coste hasta los 1.500 euros por unidad.

Lo que ha quedado claro es que la opción de prohibir totalmente este tipo de motores ha quedado descartada según los expertos.

“Queremos mejorar la tecnología diésel en lugar de prohibirla. Una prohibición sería un autogol político del medio ambiente”, afirmaba el consejero delegado de Daimler AG, Dieter Zetsche.

De lo que no cabe duda es que el Gobierno alemán se encuentra entre la espada y la pared.

Por un lado, está siendo presionado por los ecologistas que piden que se cumplan con los objetivos fijados para frenar el cambio climático. Por el otro, las presiones del sector de la automoción. Una industria que en Alemania genera más de 800.000 puestos de trabajo directos posicionándose como la primera industria exportadora del país.

“Hemos exigido a la industria automotriz una nueva cultura de responsabilidad. Las prohibiciones solo se pueden evitar con una clara reducción de las emisiones tóxicas”, declaraba el ministro de Transporte alemán, Alexander Dobrindt tras hacerse público el resultado de la cumbre.

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