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Así nace, crece, se desarrolla y muere una marca

De la cuna a la tumba (o no): los 6 estadios en el ciclo de vida de un producto

Los productos de las marcas atraviesan por un ciclo de vida dividido habitualmente en 6 estadios: desarrollo, introducción, crecimiento, madurez, saturación y declive.

ciclo de vidaPara las marcas comprender adecuadamente concepto del ciclo de vida de los productos que ponen a disposición de sus clientes es vital para tomar decisiones que espoleen en último término su madurez y su crecimiento en el mercado.

Al fin y al cabo, las estrategias de marketing mudan inevitablemente de piel en función del estadio por el que un producto atraviesa en su ciclo de vida. No es lo mismo vender las bondades de que producto que acaba de salir del cascarón que de uno que ha echado ya raíces en el mercado.

En el ciclo de vida de un producto hay 6 estadios principales, los que disecciona a continuación HubSpot en su blog:

1. Desarrollo

En esta fase tiene lugar la investigación que las marcas deben emprender antes de que sus productos sean introducidos de manera definitiva en el mercado.

Esta etapa implica la entrada en escena de inversores, desarrollo de prototipos, tests de efectividad del producto y estrategias encaminadas a su lanzamiento.

El desarrollo lleva aparejados habitualmente muchísimos gastos, unos gastos que no se recuperan hasta que el producto se pone eventualmente a la venta.

Dependiendo de la complejidad del producto (y también de la competencia a la que éste deberá enfrentarse), este periodo puede dilatarse más o menos en el tiempo. Evidentemente en el desarrollo de un producto que se precia de ser pionero se vuelca mucho más tiempo y dinero que en uno de naturaleza menos novedosa.

2. Introducción

Esta etapa equivale al lanzamiento del producto en el mercado. Llegadas a este punto, las marcas ponen a trabajar a su departamento de marketing para aguijonear el "awareness" y conectar con clientes potenciales. Al fin y al cabo, cuando un producto acaba de hacer su irrupción en el mercado, sus ventas suelen ser bajas y la demanda a él aparejada crece con lentitud.

Normalmente esta fase está muy enfocada a las campañas de marketing y publicidad. En este periodo las empresas se dedican a construir su propia marca, experimentar con canales de distribución y educar a sus clientes potenciales.

3. Crecimiento

En la fase de crecimiento el consumidor ha terminado aceptando el producto y la oferta y la demanda están, por lo tanto, mucho más armonizadas.

Un producto apalancado en esta etapa expande su propio mercado y propicia además el desarrollo de la competencia.

Durante esta fase las campañas de marketing no tienen tanto el foco puesto en la atracción de clientes potenciales como en el afianzamiento de la marca (para poder imponerse así sobre la competencia).

En esta etapa las marcas se abren además a nuevos canales de distribución e incorporan también más funcionalidades y servicios.

4. Madurez

Cuando llega a la madurez, un producto deja de crecer tan rápido como en la anterior etapa. Y las marcas comienzan habitualmente a cercenar sus precios para aguantar los envites de la competencia.

En esta fase las marcas comienzan a ser más eficientes y aprenden de los errores cometidos en anteriores etapas.

El marketing en la etapa de madurez busca, por su parte, la diferenciación y se aleja del "awareness". En consonancia las funcionalidades del producto se pulen, sus precios se recortan y su distribución se hace mucho más intensa.

En la fase de madurez los productos se adentran en su estadio más rentable, puesto que los costes de producción se derrumban mientras que las ventas emprenden generalmente la cuesta hacia arriba.

5. Saturación

Durante la etapa de saturación los competidores comienza a engullir cuotas de mercado cada vez más grandes y los productos estabilizan sus ventas (sin incrementos y descensos acusados).

Llegados a esta fase, la mayor parte de los consumidores utilizan el producto, pero lo hacen en un mercado lleno hasta la bandera de rivales, por lo que las marcas deben trabajar en desarrollar su "brand preference" para no caer en las garras del declive.

La diferenciación, el "brand awareness", el precio y el servicio prestado al cliente son vitales en esta etapa para que las marcas no se dejen ensombrecer por la competencia.

6. Declive

Si un producto no logra la anhelada "brand preference" en su mercado, lo normal es que termine adentrándose en la senda del declive, motivada por la creciente fortaleza de la competencia (y la incapacidad de las marcas para imponerse sobre sus rivales).

En esta etapa los consumidores pierden interés en el producto, cuya producción acaba a veces suspendiéndose.

Aun así, para escapar de la parca y su afilada guadaña los productos pueden optar también por innovar y reinventarse por completo.

Para extender el ciclo de vida de sus productos las marcas implementan asimismo nuevas estrategias de publicidad, reducen sus precios, añaden nuevos elementos a su propuesta de valor, exploran nuevos mercados o hacen ajustes en su packaging.

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