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Del iPhone al "iCar": ¿realmente Apple está preparado?

apple2Apple ha conquistado sin lugar a dudas la industria de los ordenadores personales y los teléfonos inteligentes. Ahora la compañía de la manzana caracterizada por un claro espíritu de innovación ha puesto el ojo desde hace ya algún tiempo en el coche eléctrico.

De acuerdo a uno de los últimos informes publicados por The Wall Street Journal la compañía dirigida por Tim Cook podría tener pensado debutar en este nuevo terreno en 2019. Esto ha hecho que los rumores que venimos escuchando desde hace algunos años se hayan intensificado con la contratación de un gran número de ingenieros para trabajar en esta iniciativa que ha recibido el nombre en clave de Proyecto Titán. En la actualidad el mismo cuenta con un equipo de hasta 600 profesionales. Datos que reflejan de forma inequívoca las ambiciones de Apple.

De lo que no hay ninguna duda es que la compañía cuenta con dinero suficiente para embarcarse en esta nueva aventura automovilística. Sus legiones de fans siempre están dispuestas a acoger con los brazos abiertos sus innovaciones y ¿por qué iba a ser diferente en esta ocasión?

No vayamos tan rápido. No nos encontramos ante el lanzamiento de un nuevo dispositivo móvil. Estamos ante algo mucho más atrevido. Recordemos que la llegada al mercado del esperado Apple Watch no ha cosechado todo el éxito que esperaban los analistas y el evento celebrado por la compañía el pasado 9 de septiembre en el que se dieron a conocer sus últimas novedades no fue todo los dinámico que se esperaba.

Es por esto que la posibilidad de adentrarse en el mercado automovilístico es un paso muy importante y, por qué no decirlo, bastante lucrativo. Basta con echar un vistazo a la cifra ofrecida por The Economist que señala que las ventas de automóviles globales se situaron alrededor de los dos billones de dólares durante el año pasado.

Pero ojo. Móviles y coches son dos sectores bastante diferentes en los que los usuarios no actúan de la misma forma. Las personas están acostumbradas a renovar su smartphone (por norma general) cada dos años más o menos. Sin embargo los consumidores se aferran a sus vehículos durante mucho más tiempo.

Es por esto que para que Apple pudiese encontrar un sentido y valor económico en su nueva apuesta tendría que obtener rendimientos comparables a los que le reportan sus productos ya existentes. Puede que lo que a priori se posiciona como un obstáculo en el camino no lo sea tanto si tenemos en cuenta que los márgenes de beneficios brutos de Apple superan a los de la gran mayoría de fabricantes de automóviles.

Por ejemplo, los datos de la compañía dirigida por Tim Cook hablan de unos beneficios brutos situados en torno al 40% mientras que los de BMW, una de las empresas más rentables del sector de la automoción, se encuentran en alrededor del 20%.

A esto debemos sumar los hechos puestos de manifiesto con el reciente escándalo de Volkswagen. Este ha demostrado que el sector del automóvil está mucho más regulado que el de la electrónica de consumo. El cumplimiento de las normas de seguridad así como las relativas al nivel de emisiones es muy estricto y todo apunta a que se volverá más férreo.

Esto si plantea un problema para Apple ya que se sitúa como un escenario harto complicado para los fabricantes con experiencia por lo que podría presentarse como una piedra en el camino de un novato en esta industria.

Pero no todo es negativo. El mundo del automóvil cada vez está más conectado a internet. Situación que beneficia a Apple aunque no debemos olvidar que los coches conectados son un terreno diferente al de los dispositivos móviles. Por ejemplo, la pasada semana se conocía la presencia de un malware en algunos de los dispositivos de Apple entre los que se encontraban algunas de las aplicaciones más populares de China. Una situación de similares características en los coches conectados podría tener consecuencias mortales.

Pero parece que los problemas que le exponemos en este artículo no son escollos insalvables para la compañía de la manzana que apuesta por este nuevo terreno sin que le flaqueen las fuerzas. Un camino que se encuentra liderado por Tesla, empresa fabricante de coches eléctricos propiedad de Elon Musk.

Google también se ha lanzado a la carrera con el desarrollo de su vehículo de conducción autónoma. Sin duda alguna nos encontramos ante una fotografía de la que nadie quiere quedarse fuera y en la que el control por el desarrollo de los sistemas que hagan a nuestro vehículos los más “inteligentes” se ha convertido en la nueva meta a batir.

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