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Desinformación y "engaño", ingredientes principales de los etiquetados de algunas marcas

marcasVivimos rodeados de marcaspublicidad. Consumimos continuamente una gran cantidad de productos y la mayor parte de las ocasiones no nos detenemos a mirar el etiquetado o bien por pereza o porque confiamos en la marca que estamos adquiriendo y no creemos necesario perder nuestro valioso tiempo leyendo los a veces imposibles etiquetados de los alimentos.

Pero la realidad nos dice que estamos actuando mal y que no podemos fiarnos de lo que vemos a primera vista, aunque estemos adquiriendo una marca conocida a la que se le presupone una fiabilidad del 100% para con sus consumidores.

Estamos hartos de escuchar y ver nuevas normativas y cambios relacionados con el etiquetado de los alimentos que tienen por objetivo que los consumidores tengan al alcance de su mano toda la información necesaria para conocer el producto que están adquiriendo. Pero, ¿realmente se cumple?

La verdad es que no, y a continuación le mostramos dos ejemplos recogidos por la revista OCU-Compra Maestra de su número de febrero, ejemplos que nos dejan claro que los etiquetados de los alimentos no son todo lo fiables que deberían ser, o no están correctamente situados de acuerdo a la vidente normativa.

Tras la aprobación de la nueva normativa de etiquetado de productos alimenticios (Reglamento 1169/2001), la Comisión Europea señala que en la actualidad existen cinco errores muy comunes en el etiquetado de los productos que consumimos y que afectan a la denominación del alimento, dirección de la empresa, fecha de consumo preferente/caducidad, lista de ingredientes y valor nutricional.

El primer caso que nos encontramos es el zumo de naranja Don Simón, De acuerdo a las normas de etiquetado, donde debería aparecer la denominación del producto aparece escrito “naranja”. A esto tenemos que sumar que gran parte de la superficie de la botella está cubierta con imágenes de naranjas lo que está transmitiendo al consumidor un mensaje engañoso que no se corresponde con la realidad. ¿Por qué?

Muy sencillo: lo que Don Simón nos ofrece no es zumo de naranja sino néctar de naranja tal y como señala la propia marca en la parte de atrás de la etiqueta en letra muy pequeña. La denominación del producto debería aparecer de forma clara para que los consumidores no se sientan llamados a engaños.

don simon

Otro ejemplo son los cereales de chocolate Fitness de Nestlé. La caja que contiene los mismos cuenta con numerosos errores de etiquetado. Por ejemplo, la denominación del producto no se encuentra con facilidad ya que en vez de aparecer en la parte frontal, donde el consumidor pueda leerla ya que así aparecen colocadas en las estanterías de los puntos de venta, aparece en la parte superior, justo donde por donde se abre la caja.

nestle

Por otro lado encontramos que la información nutricional así como la lista de ingredientes aparecen en un lateral cuando el producto dispone de espacio suficiente para que informaciones de interés como el valor nutricional aparezcan en sitios más visibles.

Estos son sólo dos ejemplos de cómo algunas marcas, queriendo o “sin querer”, intentan adornar la realidad sobre sus productos de cara a que los consumidores no conozcan toda la información sobre los mismos. Dos ejemplos de cómo a través del marketing y la publicidad las marcas lanzan sus productos envueltos en etiquetados en los que evitando dar toda la información, lo único que ofrecen es desinformación a los consumidores. Y esto son sólo dos ejemplos.

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