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"Dirty Money" disecciona el "dieselgate" de Volkswagen

"Dirty Money", la serie de Netflix que retuerce el pescuezo (aún más) a Volkswagen

dirty moneyCuando los malos humos del infame "dieselgate" parecían haberse evaporado, un nuevo y gravísimo escándalo atenaza la reputación de Volkswagen.

La compañía alemana, junto a otros fabricantes automovilísticos "made in Germany", vuelve a estar en el ojo del huracán tras desvelarse su supuesta implicación en tests de emisiones que habrían utilizado a monos y seres humanos como "conejillos de indias".

Este nuevo escándalo que amenaza con hacer trizas (de nuevo) a la marca Volkswagen ha coincidido casualmente en el tiempo con el estreno en Netflix de una nueva serie documental, Dirty Money, que analiza a fondo en uno de sus episodios el “dieselgate”.

La serie, capitaneada por el documentalista Alex Gibney, hinca el diente a varios escándalos y casos de corrupción en el (a veces) perverso universo empresarial. Y su primer capítulo, "Emisiones de NOx", pone el foco en el “dieselgate” de Volskwagen.

Aunque narrada desde un punto de vista eminentemente estadounidense (el de su autor), la historia relatada en "Emisiones de NOx" es global y se inicia en el año 2015, cuando a Volkswagen se le cae la careta y se le acusa de instalar software en sus vehículos diésel para falsear los tests de emisiones.

Gibney dirige y presenta él mismo el episodio, donde disecciona con precisión de cirujano el escándalo de las emisiones de Volkswagen. El cineasta se toma la molestia de entrevistar a todos (o casi todos) los actores implicados en el “dieselgate”: empleados, científicos, abogados, periodistas, etc. Y a medida que escarba en los acontecimientos (narrados por boca de sus protagonistas), desentierra la aciaga alianza entre autoridades gubernamentales y fabricantes de coches que prendió la mecha del “dieselgate”, explica Sam Wollaston en un artículo para The Guardian.

En "Emisiones de NOx" Gibney se preocupa además de poner a la marca Volkswagen en un contexto histórico, retrocediendo en el tiempo y viajando a la época de Hitler, cuando los vehículos de la compañía eran los coches del pueblo, a la contracultura de los años 60, a la que le gustaba viajar a bordo de los Beetle y las míticas furgonetas Camper, al posterior batacazo en las ventas y la subsiguiente presión por levantarlas a toda cosa (aun incurriendo en el fraude).

Se da la circunstancia de que en el primer capítulo de Dirty Money se narran los controvertidos experimentos con monos por los que ha sido noticia Volkswagen en los últimos días. En este caso varios primates fueron impunemente gaseados en un laboratorio estadounidense (bajo el amparo de Volkswagen). Y el abogado Michael Melkersen, uno de los múltiples testimonios que se pasean por la serie documental de Gibney, no puede evitar sacar a colación otro triste episodio en la historia de la humanidad en el que estuvo también implicada la trágica palabra “gasear”.

Fruto en buena parte de la rabia de su autor tras sentirse engañado (Gibney era dueño de un Volkswagen Jetta), algunos tildarán a "Emisiones de NOX" de no ser un retrato suficientemente objetivo del "dieselgate". Pero lo cierto es que la implicación personal de su autor en los hechos relatados no hace sino añadir aún más poder y patetismo a la historia (dejando inevitablemente sin aliento al espectador).

Integrada por seis episodios, Dirty Money aborda también otros cinco escándalos empresariales de gran empaque: el de la farmacéutica Valeant, el de HSBC (o banco de los cárteles), el del robo del sirope de arce y el del imperio, trufado de asuntos turbios, de Donald Trump.

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