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5.000 millones de dólares ponen en duda la credibilidad de Johnson&Johnson

Johnson

Johnson&Johnson, la empresa estadounidense conocida por sus productos farmacéuticos, de higiene, o de cuidado personal, siempre ha tenido una cultura corporativa destacable, habiendo sido una de las primeras compañías en tener e implementar un código de conducta, su “credo“, ya en 1943.

Una compañía que reconoce su responsabilidad social de cara a todos los individuos de su entorno (o por lo menos eso dictamina su credo), es motivo de polémica cada vez que se ve envuelta en pleitos y demandas, algo que (sorprendentemente) es bastante frecuente. El último caso en el que J&J se ha visto involucrada ha sido por los polvos de talco de bebé, como publicaba recientemente AdAge.

Los dos últimos juicios que ha perdido la compañía probaron la existencia de una correlación entre su talco y el cáncer de ovario; y la percepción de la marca ha sufrido un fuerte impacto según el BrandIndex deYouGov, un índice que estima la apreciación de la marca por parte del público.

El estudio señala que Johnson&Johnson ha visto mermado el resultado de su reputación e imagen más de dos tercios, obteniendo las peores cifras del índice en tres años y medios.

Desde Johnson&Johnson afirman que los productos que contienen talco no proceden de asbesto, una sustancia que potencialmente causa cáncer, sino que provienen de un mineral natural que ha sido empleado más de cien años en la industria cosmética y de cuidado infantil.

Las últimas noticias de la compañía no han sido especialmente beneficiosas para ella, incluyendo demandas por no haber informado de los potenciales riesgos relacionado con el cáncer de ovario, además de otros litigios por un ingrediente causante de crecimiento de senos en la población masculina.

Johnson&Johnson niega fervientemente las acusaciones, a pesar de que en alguna de las demandas ha optado por resolver el caso acordando legalmente los términos con los demandantes, en lugar de enfrentarse a un juicio (y a la consecuente repercusión mediática). Desde 2013, la compañía ha pagado 5.000 millones de dólares en juicios, acuerdos legales y multas, una cifra sorprendente para considerar que niegan cualquier implicación.

La publicidad negativa que rodea a la firma, especialmente con el caso de los polvos de talco, puede seguir afectando a la reputación de Johnson&Johnson a largo plazo, pues aún quedan numerosas demandas por daños y perjuicios, así como las derivadas por una mala comunicación de los potenciales riegos, esperando ser resueltas.

A pesar del escándalo mediático, la firma no está viendo mermadas sus ventas ni su cuota de mercado, con marcas derivadas de la empresa matriz como Listerine o Neutrógena que siguen siendo líder en el mercado.

Johnson&Johnson habrá de mejorar su comunicación (y su coherencia) a fin de evitar una repercusión a largo plazo en ventas por este escándalo, aún más teniendo en cuenta que las generaciones futuras, los millennials, están especialmente comprometidos con las acciones sostenibles y responsables y serán, en un futuro no muy lejano, sus clientes.

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