Anunciantes

EL 72% DE LOS CONSUMIDORES ESPAÑOLES AFIRMA HABER TOMADO ALGUNA VEZ ALIMENTOS ECOLÓGICOS

Nota de Prensa:

Las innovaciones científicas y tecnológicas en los últimos años han abierto muchas nuevas líneas de investigación y desarrollo en el sector agroalimentario. Su aplicación a la alimentación en un entorno en el que se están produciendo otros grandes cambios (globalización, importancia de la seguridad alimentaria, preocupación por el medio ambiente, etc.) ha dado lugar a una amplia e intensa controversia.

La producción ecológica, cultivos transgénicos, productos enriquecidos y funcionales … son algunos de los términos que llegan al consumidor no siempre con una información objetiva, lo que contribuye a fomentar dicha controversia. En este escenario, la industria agroalimentaria tiene una gran responsabilidad, no sólo ofreciendo productos más saludables y haciendo atractiva la alimentación, sino informando adecuadamente sobre dichos productos.

Esta problemática y la responsabilidad social de las empresas en la nutrición fue el eje del IV Seminario Especializado en Empresas de la Cadena Agroalimentaria, SEMSA, impartido por el instituto Internacional San Telmo y patrocinado por Caja Rural del Sur y la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, que, en los últimos años, se ha convertido en referencia anual obligada que da cita a la alta dirección de las empresas del sector agroalimentario.

Los alimentos del futuro
El mercado de los alimentos ecológicos aglutinaba en 2002 a más de 16.500 empresas productoras y más de 1.200 elaboradoras. Sin embargo, aunque España es un país propicio para la producción ecológica y el número de operadores ha crecido significativamente en los últimos años, las empresas productoras de este tipo de alimentos aún no han sido capaces de hacer saber al consumidor final el valor añadido de los productos que ofrecen.

Aún así, y según un estudio de la Fundación Grupo Eroski, el 72% de los consumidores españoles afirma haber tomado alguna vez alimentos ecológicos, siendo su perfil de entre 30 y 50 años y con un alto status social.

Según el director del Departamento de Empresas Agroalimentarias del Instituto Internacional San Telmo, Miguel Ángel Llano Irusta, "no se trata de poner en una balanza lo ecológico frente a lo rentable, o la filosofía de vida frente al negocio, se trata de que los empresarios de la Cadena Agroalimentaria sean capaces de añadir valor a los alimentos funcionales y hacerlo visible al consumidor".

Con respecto al sector de alimentos funcionales, está creciendo de manera significativa en todos los países, sustentado por la preocupación del consumidor con su salud y el envejecimiento de la población.

En este sentido, el profesor de Política de Empresa y Director General de San Telmo, Antonio García de Castro, propone a los empresarios "huir del mimetismo". "Cada empresa debe buscar su estrategia de diferenciación". Para el profesor, las estrategias de I+D de las empresas de la Cadena Agroalimentaria deben estar íntimamente relacionadas con las necesidades del consumidor, que quiere productos saludables, naturales, individuales, fáciles de consumir, con precio adecuado, seguro, placentero y con variedad, revertiendo estas elecciones en una paralela generación de valor añadido y margen al sector agroalimentario. A este respecto, el profesor del IESE, José Luis Nueno, añadía que la demanda de productos beneficiosos para la salud ha crecido en 2003 cerca del 8% más que la media de sus categorías.

En relación a la polémica existente en la actualidad respecto a los productos transgénicos, es decir, aquellos manipulados genéticamente, Daniel Ramón, catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Valencia y conocido experto a nivel mundial en relación a los alimentos transgénicos, afirma que "en España existen 32.000 hectáreas de cultivos transgénicos, un 30% más que en 2003, y científicamente, no existen evidencias de que los 80 cultivos transgénicos autorizados en el mundo sean más nocivos que los naturales".

Para el catedrático de la Universidad de Valencia, las aplicaciones de la modificación genética de los alimentos pueden solucionar o mejorar problemas en la producción (como el cultivo de papaya en suelos ácidos de México), la industria de la alimentación y bebidas (como patatas que no se oscurecen por la oxidación) y al consumidor (como vacunas orales ingeridas a través de los alimentos para prevenir el cólera o la hepatitis B).

Sin embargo, aparte de los riesgos medioambientales del cultivo transgénico masivo (se estima que en 2010 la mitad de la producción de China será transgénica) Daniel Ramón afirma que "los transgénicos no acabarán con el hambre en el mundo si no van sustentados por necesarias medidas políticas y por una adecuada formación e información del consumidor".

Te recomendamos

TAPTAP

ICEMD

ADN

Recopilatorio

Enamorando

Compartir