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El Big Mac Index o por qué la hamburguesa de McDonald's es el oráculo de los economistas

bigmacEn Rusia los fans de la comida rápida tienen muchas razones para frotarse las manos. En el país de Vladimir Putin un Big Mac de McDonald's cuesta apenas 1,53 dólares. Algo más hay que aflojarse el bolsillo para llenar el estómago con la famosísima hamburguesa de la cadena estadounidense de comida rápida en la Eurozona, donde el Big Mac cuesta más de 4 euros.

Muchos se empeñan en contemplar el Big Mac como un mero producto de "fast food" (bastante agradable al paladar, pero elevadísimo en calorías). Sin embargo, la célebre hamburguesa de dos filetes de McDonald’s es también una suerte de oráculo para los economistas gracias al denominado Big Mac Index.

El Big Mac Index salió del cascarón allá por el año 1986 con el semanario económico The Economist como particular “padrino” y desde entonces es un termómetro del poder adquisitivo de los países donde se comercializada la celebérrima hamburguesa y también de los vaivenes de las divisas.

A juicio de Pam Woodall, quien se sacó de la chistera el Big Mac Index en 1986, este índice es ideal para comparar el valor exterior (en los mercados financieros) y el valor interior (entre los consumidores de a pie) de las divisas. Si ambos valores concordaran, el precio del Big Mac sería más o menos igual en todos los países, algo que no desafortunadamente no sucede, puesto que el precio de la hamburguesa más popular de McDonald’s es una suerte de montaña rusa a medida de cruza de una frontera a otra.

En la Eurozona, por ejemplo, el Big Mac es aproximadamente una quinta parte más barato que en Estados Unidos, mientras que en Rusia la hamburguesa es un 69% más económica.

Nada que ver con lo que sucede en Suiza, donde con un precio de 6,44 dólares, el Big Mac cuesta un 30% más que al otro lado del charco. Esta abultada cifra no sorprende si tenemos en cuenta el rápido crecimiento de valor que ha protagonizado el franco suizo durante los últimos doce meses.

Eso sí, si hacemos caso del Big Mac Index, según el cual el valor interior y el valor exterior de las divisas fluctúan constantemente en busca de la ansiada paridad, el franco suizo está abocado a pegarse próximamente un batacazo, mientras que el valor del euro pegará el estirón en los próximos meses. Así lo sentencia al menos el Big Mac. Veremos si se cumple o no el oráculo.

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