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El "caos" de las marcas ha provocado una pérdida de identidad en la Gran Vía madrileña

Uno de los problemas más comunes que afectan a las grandes ciudades cosmopolitas es la polución visual. La alta carga de contenido visual publicitario que recorre las mayores ciudades puede dañar nuestra vista. María Tabuenca y Laura González, profesoras de USPCEU, se dispusieron a plasmar este problema, que recoge Yorokobu, con sus cámaras. Ellas recorrieron el centro de la capital madrileña recogiendo todo tipo de manifestaciones tipográficas que sus ojos alcanzaban a ver.

El objetivo de la investigación era saber en qué medida la tipografía urbana favorece a forjar la identidad de una de las calles más importantes de la ciudad. Acabado el estudio de las fotografías, una vez analizadas y clasificadas por categorías, María y Laura llegaron a la conclusión definitiva de que, efectivamente, la Gran Vía madrileña sufría polución visual. "La heterogeneidad de tipos, tamaños, colores, materiales y soportes de los rótulos propicia el eclecticismo y el caos en el paisaje tipográfico de la Gran Vía", declaran.

Casi nada queda ya de los rótulos de principios del siglo XX que decoraban la vía. Tabuenca y González declaran que son las multinacionales y las grandes cadenas, como El Corte Inglés, las causantes del paupérrimo paisaje tipográfico. Un daño colateral de la democratización tipográfica por la popularización de las herramientas informáticas, que pusieron el diseño al alcance de todos por los noventa, y las letras de molde que pueden comprarse sueltas y que suponen una solución muy económica para los pequeños comerciantes.

Todos ellos son los responsables de la pérdida de identidad y de la homogeneización de las principales avenidas de las grandes ciudades. Lograr que la ciudad disponga de una imagen más creativa y eficaz pasa por el compromiso de todas las partes, sobre todo por parte de los comerciantes y de las instituciones publicas. De seguir así, aseguran las investigadoras, pronto se necesitará una planificación urbanística de la tipografía, "Esa responsabilidad cívica y cultural no puede quedar eternamente en manos de los comerciantes, sobre todo desde que han delegado los poderes decisorios a expertos en publicidad y marketing. Sin la menor delicadeza, la vociferación estridente y chillona de los rótulos, con excesos en los tamaños, los colores y los soportes, no hace más que aumentar la polución visual del entorno. Y esa plaga, intrínseca a las sociedades desarrolladas, afecta malignamente el paisaje informativo urbano y rural", afirma María Tabuenca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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