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EL CONSUMIDOR EN BUSCA DE LA COMODIDAD

Nota de Prensa:

El consumidor del siglo XXI se ha vuelto cómodo. La falta de tiempo se ha convertido en una realidad y en una carga para el desarrollo de las actividades diarias más necesarias, como la alimentación. Los efectos de nuestra estresante vida diaria llega inevitablemente al acto de compra del consumidor, y por tanto repercute en el ámbito del marketing.

Ante sus nuevas necesidades se debe reaccionar de un modo acorde, ofreciéndole:

– Simplicidad: detallar el principal beneficio del producto en cuestión, ofrecer instrucciones claras.

– Economía de tiempo: especialización, saber qué se le ofrece y dónde encontrarlo.

– Familiaridad: disponen de poco tiempo, y por tanto deben identificar con rapidez su producto.

La Comodidad (o convenience) se ha convertido en una necesidad de primer orden a la hora de realizar la compra de productos alimenticios. Junto con la búsqueda de lo saludable y sin olvidar a la vez el ámbito más placentero o sensorial, es una de las demandas del consumidor actual, y una de las tendencias existentes en torno a la alimentación.

En este sentido se han desarrollado con fuerza técnicas que, en definitiva, tratan de facilitar la vida al consumidor. Desde los llamados «Convenience Stores» (tiendas pequeñas con horario extendido, entre los que se incluyen las tiendas de las gasolineras), pasando por las «Vending Machines» (máquinas expendedoras), hasta los nuevos desarrollos tecnológicos que se están llevando a cabo en las grandes superficies y que luego desarrollaremos.

1. Convenience stores. Este tipo de establecimientos, entre los que se incluyen las tiendas de las estaciones de servicio, se han convertido en una alternativa a los supermercados para las compras de tamaño pequeño o medio. En Europa hay un total de 325.000, siendo especialmente importantes en Reino Unido e Italia, país en el que hay mayor número.

Uno de los factores que se han señalado como influyentes en la utilización de este canal de distribución es el aumento del número de hogares individuales, aspecto que hace que se hagan compras pequeñas e infrecuentes.

2. Vending machines. Estas máquinas expendedoras se han convertido en auténticos autoservicios que nos ofrecen la oportunidad de comer mientras nos desplazamos. Los experimentos que se llevan a cabo contienen gran cantidad de productos, incluyendo leche o comida preparada.

Precisamente uno de los requerimientos que exigen los consumidores a este tipo de establecimientos es la inclusión de alternativas saludables.

3. El Supermercado del Futuro. La iniciativa Future Store, llevada a cabo por Metro Group, tiene como objetivo promover la innovación en el canal distribución. Han realizado un experimento piloto en Rheinberg, Alemania, como resultado a su pregunta de ¿cómo puede ser la compra más fácil y más cómoda? ¿Cómo puede la tecnología incrementar la efectividad del proceso logístico en la distribución? Después de un año los resultados son muy positivos, y se observa un alto índice de utilización de las nuevas tecnologías.

Todo se basa en la identificación bajo radiofrecuencia (RFID), que viene a sustituir al código de barras. Se trata de un microchip con un código de producto electrónico que actúa como un único identificador, como una antena. Mientras que los códigos de barras deben ser escaneados por un operario, estas «smart tags» son escaneadas automáticamente por lectores vía radio. Pero su ventaja no sólo es para el consumidor, ya que evitan las colas para realizar el pago y almacenan gran cantidad de información (ingredientes, fecha de caducidad, advertencias…) , sino que también se convierte en un adelanto importante para el distribuidor, ya que le permite controlar su stock.

Sin embargo una cuestión a resolver es hacer estos adelantos compatibles con el respeto a la privacidad del consumidor.

Estas tecnologías se destinan a la comunicación con el cliente:

1. Asistente personal. El cliente, que tiene una tarjeta propia de identificación, se ayuda de un computador móvil en su carrito. Le ayuda a encontrar el producto que busca, incluso le recuerda su lista de la compra anterior.

2. Terminales de información. Pantallas táctiles a través de las cuales podemos obtener información sobre los productos, e incluso recetas de utilización.

3. Balanzas inteligentes. Se acabó el tener que recordar número y tecla para pesar las frutas y verduras. Automáticamente estas máquinas identifican los distintos productos y nos imprimen las etiquetas con el precio y el código de barras.

4. Etiquetas electrónicas en las estanterías. Las modificaciones de precio se realizan así automáticamente desde el sistema central.

5. Pantallas digitales. El centro comercial se convierte en un auténtico canal de comunicación. A través de pantallas digitales los clientes reciben información sobre los productos, promociones y ofertas. Los supermer-
cados Tesco, en el Reino Unido, comparten esta filosofía, y han creado su red Tesco TV, con pantallas en 300 almacenes. En ellas incluyen noticias y anuncios de citas deportivas. El beneficio de hacer publicidad en el punto de venta es obvio. Según un estudio, el 75% de los británicos toman decisiones de compra dentro del propio establecimiento.

 

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