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El escándalo de las tarjetas B saca a relucir la opaca gestión publicitaria de Caja Madrid

osocajamadridEl escándalo surgido tras conocerse el uso de tarjetas B por parte de la cúpula directiva de Caja Madrid durante la presidencia de Miguel Blesa y Rodrigo Rato ha sacudido a la sociedad debido a sus impresionantes cifras.

A través de estas tarjetas B se han gastado más de 15 millones de euros en gastos privados por parte de 86 consejeros y directivos de Caja Madrid que tienen relación tanto con partidos políticos como sindicatos.

Para los que no las conozcan, estas tarjetas son utilizadas por algunas empresas con el objetivo de que sus trabajadores no tengan que adelantar el dinero cuando se ven obligados a realizar los denominados como gastos de representación. Los empleados están obligados a justificar ante su empresa estos cargos aunque no disponen de ningún tipo de límite legal.

El uso fraudulento de estas tarjetas se conoció a finales de 2013 cuando comenzaron a revelarse los correos de Blesa pero no ha sido hasta ahora cuando se ha descubierto el alcance real. Curiosamente, María José Blesa Portada, hija de Miguel Blesa comenzó a trabajar para la agencia de publicidad Shackleton tan sólo seis meses después de que esta ganase el concurso de adjudicación de publicidad de Caja Madrid.

Shackelton trabajó con Caja Madrid desde 2007 hasta la llegada a la presidencia de Rodrigo Rato realizando numerosas campañas publicitarias. Llama la atención que durante este periodo de tiempo la agencia no se sometió a ningún tipo de concurso adicional lo que causó gran malestar en el sector puesto que antes de la llegada de Blesa a la presidencia se producía una revisión cada dos años.

Esta cuenta se encontraba gestionada por Paca Astilleros, directora del área de patrocinio que dependía directamente de Juan Astorqui, el entonces subdirector general y uno de los 86 implicados en el mencionado escándalo de las tarjetas B. Juan Astorqui, además de director general adjunto y director de comunicación de Caja Madrid ocupó la presidencia de Autocontrol, organización que vela por un publicidad legal, honesta y veraz.

Tal y cómo informan desde el periódico El Mundo, Miguel Blesa cuadriplicó el gasto efectuado a través de estas tarjetas B pasando de los 65.000 euros gastados en todo el 2009 a los 19.000 euros gastados tan sólo en enero de 2010. Dilapidación económica antes de que Rato asumiese la presidencia en la que también participó el mencionado Astorqui. Concretamente, Juan Astorqui realizó un gasto superior a los 293.000 euros a través de estas tarjetas.

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