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El exhausto marketing de Volkswagen necesitará "respiración asistida" durante años

volkswagenNo. El escándalo de las emisiones de Volkswagen no se va solucionar con la dimisión del consejero delegado Martin Winterkorn. De hecho, el escándalo de marras no ha hecho sino empezar y promete provocar aún muchas “quemaduras” a la ya chamuscada marca germana.

Volkswagen ha hecho en realidad bien “quitando de en medio” al que se ha convertido en la primera cabeza de turco del escándalo de las emisiones, Winterkorn. Con la marcha de Winterkorn, al que probablemente acompañen en breve en la “cola del paro” unos cuantos directivos más del fabricante alemán, la compañía trata de preservar (para luego reconstruir) los escombros de su propia reputación como marca, la que con tanto esfuerzo (y también alguna que otra mentira) ha edificado durante las últimas décadas.

Dar explicaciones, apostar por la transparencia y asumir las consecuencias de sus errores es lo último que le queda a Volkswagen para frenar la dramática caída en desgracia de una marca que hasta hace poco se jactaba de ser líder en su sector.

El fabricante teutón tiene, por otra parte, otra difícil misión por delante: elegir un nuevo “capitán de barco” que tenga de verdad los arrestos para sacar a flote una embarcación, la de Volkswagen, que hoy por hoy está varada en medio de un océano infestado de tiburones (de críticas, en realidad). Sacar a flote la marca alemana será, no obstante, únicamente la punta del iceberg para el nuevo CEO de Volkswagen, que según todas las quinielas podría ser Matthias Müller, de Porsche.

Más allá de desencallar la nave, el nuevo “capitán de barco” Volkswagen deberán poner todo su empeño recuperar la confianza y la credibilidad de una marca que inevitablemente lo tendrá muy complicado para volver a ser lo que era.

Y para recuperar esa confianza y credibilidad Volkwagen deberá dar necesariamente una vuelta de tuerca a su publicidad. Su campaña “Think.New”, que sigue a día de hoy vigente, se ha quedado inevitablemente obsoleta.

Unas “vacaciones publicitarias” forzosas son la única opción que le queda en estos momentos a un Volkswagen tocado y hundido. La compañía deberá dar por finalizadas esas “vacaciones” sólo cuando tenga de nuevo los pies en el suelo, asegura Michael Reidel en Horizont.

Y cuando eso suceda necesitará colgarse del brazo de una campaña de publicidad verdaderamente inteligente (con un coeficiente intelectual superior a la media) que obre el milagro (o al menos lo intente) de restañar mínimamente la confianza y la credibilidad perdidas.

Un par de cándidos anuncios protagonizados por mecánicos dejándose la piel en los talleres del fabricante teutón no bastarán para arreglar las “abolladuras” que Volkswagen tiene hoy por hoy en su antaño impoluta carrocería.

La confianza y la credibilidad de las marcas se destruyen de la noche a la mañana, pero para reconstruirlas se necesitan años. El enfermo Volkswagen, ahogado a día de hoy por sus propias mentiras, necesitará probablemente “respiración asistida” durante años para curarse de sus graves abolladuras.

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