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Los tipos de innovación

El mercado tecnológico: de la innovación revolucionaria a la innovación incremental

Pilar Ruiz de Gauna

Escrito por Pilar Ruiz de Gauna

Ante la falta de sorpresas del iPhone 11, todo parece indicar la clara tendencia hacia la innovación incremental que deja de lado la revolución que se espera de los nuevos productos de las compañías.

Innovación

La última Keynote de Apple llegó sin apenas sorpresas, especialmente en su producto más representativo, el iPhone. Y lo cierto es que, además, tampoco fue una sorpresa la ausencia de grandes anuncios. De hecho, representa a la perfección las últimas tendencias del mercado tecnológico en muchos productos nuevos y, en concreto, en los smartphones.

Si bien es cierto que los consumidores exigen a Apple un nivel de innovación por encima de la media, este hábito viene motivado por las innovaciones a las que acostumbran los de Cupertino y que se remontan a los inicios de la compañía, cuando Steve Jobs dejaba con la boca abierta a la sala con sus diseños y tecnología puntera.

Tom Fishburne, diseñador y fundador de Marketoonist, ha sacado del baúl de los recuerdos un dibujo que realizó en 2010 y que, inspirado en la industria del afeitado, ilustraba un tipo de innovación incremental en detrimento de la revolucionaria.

innovación

«Esta caricatura se inspiró en una charla de un ejecutivo de Gillette que visitó mi escuela de negocios unos años antes. El ejecutivo había estado a cargo del lanzamiento de la Mach3, la primera maquinilla de afeitar de tres cuchillas, unos años antes. Después de hablar en términos deslumbrantes acerca de cuán innovadora era esta nueva navaja, alguien en la audiencia preguntó con la boca abierta: ‘¿Qué sigue?, ¿4 cuchillas?, ¿5 cuchillas?'», explica el dibujante, recordando que la primera máquina de afeitar de cuatro cuchillas se lanzó en 2004 y, la de cinco cuchillas, en 2006.

Sin embargo, la compañía Dollar Shave Club se tiró en 2012 a la piscina de la innovación revolucionaria lanzando un potente servicio que los consumidores podían necesitar para facilitar el proceso de afeitado: la entrega de productos a domicilio bajo suscripción. El tiempo le dio la razón y, cuatro años más tarde, Unilever adquirió Dollar Shave Club por 1.000 millones de dólares.

La lectura nos lleva, sin duda, a la necesidad ineludible de que las marcas se centren de nuevo en sus clientes y sus necesidades, y no tanto en dotar a los productos de vistosas novedades que no transforman su día a día tal y como se espera de la verdadera innovación.

 

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