Anunciantes

El show del iPhone 6 y el Apple Watch, ¿un fenomenal evento lleno de novedades "enanas" disfrazadas de gigantes?

appleDos iPhones, un smartwatch y un nuevo sistema de pago móvil. En su último show la empresa de la manzana no se ha salido un milímetro del guión que se esperaba de ella y ha presentado los productos que todo el mundo tenía en mente. Eso sí, que esta aparente ausencia de novedades no nos lleve a engaño. Con lo presentado ayer a Apple podría bastarle y sobrarle para cambiar, una vez más, nuestro día a día tecnológico.

Lo más sorprendente del “megaevento” celebrado ayer por Apple en el mítico Flint Center de Cupertino fue precisamente la ausencia de sorpresas. Pocos se quedaron ayer con la boca abierta ante el desfile de productos “paridos” por Tim Cook y sus paladines. Todo lo presentado ayer por Apple había sido previamente anticipado:

Dos nuevos iPhones en dos diferentes tamaños, ambos más grandes que el iPhone 5 y también con bordes más redondeados que este dispositivo. Su “look” ya pudimos apreciarlo el pasado lunes en varios vídeos filtrados por webs chinas.

– Un smartwatch que, ahí radica precisamente la sorpresa, no se llama iWatch sino simplemente Apple Watch.

– Un sistema de pago bautizado, siguiendo la misma norma empleada para el bautismo del Apple Watch, con el nombre de Apple Pay. Apoyado por la tecnología NFC que Apple había desdeñado durante los últimos años en sus teléfonos, este sistema pretende que nos olvidemos definitivamente del monedero y que paguemos cómodamente con nuestro iPhone y nuestro Apple Watch.

El festival de novedades preparado ayer por la tarde por Apple cumplió con lo esperado y dejó a más de uno más alegre que unas castañuelas. Sin embargo, los productos que vimos salir ayer del cascarón en el Flint Center de Cupertino no son en realidad novedades en el estricto sentido de la palabra. Los nuevos iPhones son más grandes, tienen mejores pantallas y vienen pertrechados por cámaras más eficientes, pero no dejan de ser iPhones.

Tampoco el Apple Watch encierra en su interior nada verdaderamente rompedor. La nueva criatura de Apple viene en realidad precedida de relojes inteligentes de múltiples marcas. Y en cuestión de diseño, el que se supone que es su principal punto fuerte, el Moto 360 de Motorola poco o nada le tiene que envidiar. Eso sí, aunque cada vez más populares, los smartwatches eran contemplados hasta hace poco como meros “juguetitos” superficiales. La varita mágica de Apple podría cambiar el destino de los relojes inteligentes y convertirlos en accesorios imprescindibles en nuestras muñecas.

Habrá que esperar a tener en nuestras manos el nuevo Apple Watch para comprobar si su manejo es tan prodigiosamente intuitivo y cómodo como Cook y su equipo aseguraron ayer por activa y por pasiva. De todos modos, si Cook y sus colegas se han atenido a la vieja máxima acuñada en su día por el gran Steve Jobs de fabricar productos diseñados específicamente para enamorar al cliente, el Apple Watch tiene muchas papeletas para sacar definitivamente del cascarón el incipiente mercado de los smartwatches.

A simple vista el nuevo Apple Watch parece un “capricho” apto tanto para los “techies” como los más “fashionistas” con un precio (349 dólares) bastante inflado para lo que parece su utilidad real. Pero quién sabe, quizás la magia de la empresa de la manzana le baste a este gadget para convertirlo en un “rompecorazones” a escala planetaria. De todos modos, si el Apple Watch se queda en agua de borrajas y no consigue hechizar al usuario como en su día hicieron el iPod, el iPhone o el iPad, la compañía de Cupertino podría enfrentarse a un grave problema: al del declive de su imperio tecnológico.

La otra gran novedad que Apple se sacó ayer de la chistera fue el sistema de pago Apple Pay, una vez más un clon, algo pulido, eso sí, de un producto ya existente en el mercado: la Google Wallet. Aunque los teléfonos con sistema operativo Android llevan en sus entrañas chips con tecnología NFC desde hace bastante tiempo, los pagos con el móvil siguen siendo todavía una entelequia, algo que podría cambiar de la mano de Apple Pay.

No en vano, Apple tiene en Estados Unidos una cuota del 40% en el mercado de los smartphones, poderío más que suficiente para convertir en un futuro muy cercano su nuevo sistema de pago en la norma tanto en las tiendas físicas como en las tiendas online. Eso sí, si los usuarios terminan cayendo en los brazos de Apple Pay, terminarán renunciando quizás también a un pedacito de su privacidad. Y es que el amor a Apple y a la tecnología en general no está exento de riesgos.

Te recomendamos

#Highway2Sales

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

Compartir