líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Elon Musk, ¿genio visionario o bufón egocéntrico que gripa el motor de Tesla?

AnunciantesElon Musk podría poner en apuros a Tesla

¿Podría Elon Musk provocar el descenso a los infiernos de Tesla?

Elon Musk, ¿genio visionario o bufón egocéntrico que gripa el motor de Tesla?

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Las marcas Tesla y Elon Musk están peligrosamente juntas y revueltas. Y el comportamiento errático de su CEO podría terminar haciendo pupa al fabricante de automóviles eléctricos.

Elon Musk se ufana (con todo merecimiento) de ser la punta de lanza en el ámbito de la movilidad eléctrica. Tesla, su empresa más insigne, puso en primer plano a los automóviles eléctricos y forzó a sus rivales a abrazar también la eMovilidad (so pena de morir arrollados por su fortísimo empuje).

Aunque Musk está involucrado en más compañías (SpaceX, The Boring Company, Neuralink, OpenaAI y hasta la semana pasada Twitter), lo cierto es que donde queda de verdad en evidencia la inimitable personalidad del empresario sudafricano es en Tesla. De hecho, la marca personal de Elon Musk se solapa hasta cierto punto con la Tesla (y viceversa).

La fascinación que despierta la figura de Elon Musk juega por lo pronto un rol de primer orden en la estratosférica capitalización de mercado de la marca Tesla. Y quienes se ponen al volante de los vehículos de la compañía buscan también contagiarse de los «superpoderes» de Tesla, que lleva años, al fin y al cabo, desafiando las leyes del emprendimiento convencional.

Sin embargo, el bueno de Musk, que es tan pródigo en virtudes como en defectos, no solo desdeña las leyes (oficiosas) del emprendimiento más tradicional sino también otras muchas normas cuya violación constituye un delito. Célebres son, no en vano, los continuos rifirrafes de Musk con la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).

Aunque a su estatus de empresario visionario coadyuva su afán por burlar las normas, a Musk le descalifica asimismo como persona (verdaderamente íntegra) su laxitud a la hora de acatar las normas, explica Peter John Mahrenholz en un artículo para Horizont.

Conviene recordar además que a Musk se le llena la boca hablando de las (supuestas) bondades para el medio ambiente de sus automóviles eléctricos, pero libera simultáneamente en la atmósfera centenares de toneladas de CO2 para inútiles viajes al espacio.

Las marcas Tesla y Elon Musk están tan entrelazadas entre sí que es casi imposible separar la una de la otra

En Elon Musk se abren paso toda una miríada de contradicciones. Es un defensor a ultranza del ultracapitalismo, pero no tiene tampoco inconveniente alguno en beneficiarse créditos y subsidios de naturaleza pública. Las políticas en favor del medio han contribuido a subvencionar Tesla, pero su CEO es, no obstante, simpatizante del Partido Republicano (cuyos militantes reniegan a menudo del cambio climático).

Quizás por la ambivalencia de la figura de Elon Musk, la marca Tesla, otrora refulgente, está perdido parte de su brillo inicial (en particular entre la clase pudiente y con estudios universitarios que reside en entornos urbanos en la Costa Este y la Costa Oeste de Estados Unidos). Puede que quienes están abjurando de la figura de Musk y la marca Tesla no sean aún demasiados en número, pero se trata de un target absolutamente vital para levantar los cimientos de marcas robustas.

Musk, que otrora era adulado hasta límites insospechados, está comenzando a ser contemplado por algunos como una seria amenaza para la democracia por su peligrosa amalgama de codicia y fortuna absolutamente obscena.

Al CEO de Tesla se le está cayendo la careta y ello está afectando también a la capitalización de mercado de su empresa más famosa, cuyos títulos se han desplomado un 40% en apenas 6 semanas. Tan abrupta caída no estaría tan emparentada con los problemas de la industria automovilística como con el «show financiero» de Musk (donde entra claramente en escena la naufragada adquisición de Twitter).

La astronómica capitalización de mercado de Tesla solo tiene sentido si Musk ejerce de genio visionario y toma las decisiones correctas para convertir a la compañía en un titán a la altura de Apple. Si Musk se comporta, en cambio, como un egocéntrico absolutamente imprevisible que actúa sin control alguno, la agilidad se acaba trocando en vulnerabilidad. Y los inversores se ponen lógicamente nerviosos.

Las marcas Tesla y Elon Musk están peligrosamente juntas y revueltas. El sudafricano es, no en vano, la particular (y baratísima) estrategia de marketing de Tesla. Pero si la imagen de Musk se deteriora de manera irreversible, a Tesla podría gripársele también el motor, concluye Mahrenholz.

 

Barbie lanza muñecas inspiradas en Jane Goodall fabricadas con plástico reciclado del océanoAnteriorSigueinteStranger Things, un bálsamo para el orgullo magullado de Netflix

Contenido patrocinado