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FRATICIDIO POR UNA MARCA

Son conocidas las peleas por herencias familiares cuando se trata de dinero o propiedades, pero ¿Y por una marca? Esta es la larga historia de los hermanos Churruca que casi 20 años después la justicia ha logrado poner fin a sus constantes peleas.

Los hermanos José y Luis López Lluch se convirtieron tras el fallecimiento de sus padres en propietarios de la empresa a familiar. Ésta se dividía en tres partes: Productos Churruca, las famosas pipas; los inmuebles y por otro lado la marca con el consiguiente legendario logotipo del cocinero. Y todo esto pertenecía a los dos a partes iguales.

Las discrepancias ante la gestión de la compañía no se hicieron esperar. Las peleas eran constantes y al ser sólo dos siempre había empate en las votaciones y nunca llegaban a ningún acuerdo. Llegado un punto Luis aumentó su control de la empresa familiar y José fundó su propia sociedad, STI Ibérica. El problema es que ambos usaban el mismo histórico logotipo. Al estar los dos en posición de poder usarlo y ratificado esto por una sentencia judicial en 1998, el cruce de acusaciones se convirtió en una constante.

En 2003, un juez, harto de tanta discusión sin solución decidió sacar la marca a subasta. El comprador ha sido Luis, hermano pequeño, que ha recuperado los derechos de imagen para la marca familiar Productos Churruca. Como la mitad de la marca le pertenecía de antemano, el menor de los hermanos sólo tuvo que abonar la mitad del precio: 3,56 millones de euros en vez de los 7,12 estipulados, tal y como recoge Cinco Días.

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